lunes, 31 de agosto de 2009

CAMINO DE SANTIAGO 2009. DÍA 3: SEBRAYO - GIJÓN


9 de agosto de 2009

Nos levantamos a las 5 como de costumbre, y tras prepararnos, salimos a las 5:35. Al salir del albergue llovía un poco, pero por suerte deja de llover enseguida. Caminamos por un sendero con mucho barro, y al ir sólo con una linterna, se hace complicado caminar sin tropezarse o hundirse en el barro. Pero al final convenzo a Inés para que lleve ella la linterna y así podemos andar mejor. Llegamos a Villaviciosa y la cruzamos por intuición, ya que las flechas brillan por su ausencia. Paramos a comer en una plaza al lado de la estación de autobuses, y vista desde ahí, la estación no parece tan fea como desde dentro. Salimos de Villaviciosa por un parque muy bonito, ya de día, y al poco comenzamos a subir el Alto de la Cruz, que ya nos había avisado Rosa de su dificultad al subirlo. Con paciencia y poco a poco, no nos cuesta mucho subirlo, y además nos entretenemos con las distintas especies de caracoles que vemos por el camino, a los que hago fotos.

Bajando el Alto de la Cruz, en un cruce, nos encontramos con un paisano de 92 años, que nos cuenta batallitas sobre la guerra civil (textual) y nos dice qué desvió tomar para llegar a Gijón. Cuando estamos hablando con él llega Jon, que había salido dos horas después que nosotros de Sebrayo. La bajada por el camino que nos indicó el paisano es complicada, con bastante barro y en ocasiones muy estrecho y con plantas en medio. Aquí es donde me hago con un palo para no resbalar. Al terminar la bajada está Casa Pepito, donde paramos y nos tomamos una cerveza con Jon. Como él tiene prisa, continúa y nosotros nos quedamos comiendo algo y descansando. Comemos pastel de cabracho y cecina, y cuando estamos terminando aparece Elena. Estamos muy cansados, pero seguimos con mucha moral porque ya queda poco.

Elena habla mucho, pero se hace más llevadero y nos da instrucciones para curar la ampolla que le ha salido a Luis. Después de varias paradas y alguna “subidita” más, divisamos por fin Gijón… ¡no queda nada!.

Llegamos a Cabueñes y ya se ve Gijón de cerca. Cabueñes está lleno de carteles: “SOS CABUEÑES; PAREMOS EL MURO”, y también está lleno de lujosos hoteles en grandes parcelas. El Camino nos lleva paralelos a Gijón un montón de kilómetros y el p… Cabueñes no termina nunca. Pasamos por una casa y un señor nos ofrece dos botellas de litro y medio de agua (más peso), pero sólo le cogemos una, y bebemos de ella muy agradecidos. Paramos a tomar algo ya desesperados en una terraza que vemos, y tras tres horas de andar por Cabueñes llegamos a una parada de autobús urbano, que nos dejará cerca del Albergue Juvenil. ¡Ahora sí que no queda nada! Luis se echa una cabezadita y yo casi, pero Elena sigue hablando y no puedo. Por fin, y después de una gran vuelta por Gijón, llega nuestra parada… Oh, my God?, otra cuesta. No podemos con nuestros pies, pero llegamos por fin a una casona muy bonita.

Yo aparte de los pies tengo escocida la ingle y parte de las nalgas, porque como he engordado tanto este tiempo, los calzoncillos que llevo me están pequeños (joe, anda que no os estoy contando intimidades, espero que nos os descojonéis de mí en mi cara, sed buenos y hacedlo cuando yo no esté).

Por fin llegamos al albergue juvenil y nos dan habitación, la V12. De repente, Elena desaparece, y cuando llegamos a la habitación nos la encontramos dentro, y ya ha elegido la mejor cama. Nos duchamos y vamos a comprar algo. Mientras me estoy duchando hay un peregrino vacilando de las tías con las que se ha enrollado en el Camino. Coincidimos con una pareja de novios que están haciendo el Camino y que cuando lleguen a Santiago se van a casar; qué pareja tan guay, espero que el Camino refuerce sus vínculos de unión y el esfuerzo se vea recompensado por la fuerza del Amor.

De camino a algún sitio donde cenar, paramos en una farmacia y compramos Labocane, para las escoceduras. Preguntamos en la farmacia donde podemos cenar, y nos recomiendas varios sitios, Elegimos una sidrería, donde cenamos 2 botellas de sidra, pulpo a la gallega muy rico y filete con patatas (Inés) y escalope con patatas (yo). Encendemos el móvil y recibimos varios mensajes. Hablamos con Geli y llama mi madre (con la que hablo yo, claro).

Después de la cena, volvemos al albergue, y a la habitación. La habitación es de 8 camas, y sólo hay ocupadas 5. Al poco rato viene otra peregrina y se ubica. Es hospitalera en sus ratos libres, y se mete con los que madrugan mucho para andar, y se tiene que callar cuando le decimos que nosotros nos levantamos a las 5 de la mañana y le explicamos nuestras razones para hacerlo. Cuando me meto en mi cama, me doy cuenta que el somier de arriba tiene una lámina rota, menos mal que arriba no hay nadie durmiendo. Pero claro, todo no va a ser perfecto, así que al poco tiempo vienen 3 chicas a ubicarse en la habitación. Claro, que sólo quedan 2 camas libres, así que algo falla. Por suerte, las cambian de habitación, y aprovecho cuando viene el del albergue para decirle que el somier está roto (así no traen a nadie más).

Nos dormimos, y como es albergue juvenil, no se puede evitar que vengan dos chicas a las cuatro y pico de la mañana, con la consiguiente molestia a los que estamos durmiendo.

Yo duermo muy bien, tanto, tanto, tanto que ni me entero de los “bichos” que me pican en la cara, el brazo y la pierna. Cada vez me cuesta más bajar de la litera…

Ver fotos


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ha estas alturas imagino que todos se habrán dado cuenta de que mis comentarios son los que van escritos en verde....

Anónimo dijo...

A estas alturas...si, ya se que es sin HACHE...me ha dekjado Luis tan absorta en el camino.......que se me fue la pinza.