jueves, 24 de septiembre de 2009

NUESTRO CAMINO DE SANTIAGO EN 80 FRASES


EPÍLOGO

Estas son las frases que han marcado nuestro Camino, bien por repetidas, bien porque nos han llamado la atención poderosamente. Son frases nuestras, de personas con la que nos hemos cruzado, algunas que hemos leído… en definitiva, frases que han permanecido en nosotros, siempre (o casi siempre) llevándolas con muy buen humor.

1. ¡No queda nada!
2. ¡Qué mal huelo, tío!
3. Dos kilómetros y llegáis.
4. Si fuera más listo estaría en la NASA y no en el FEVE.
5. ¿Qué comimos ayer?
6. ¿Es la hora de la cervecita?
7. ¿Ya llevamos tres horasa?
8. Buen Camino.
9. ¿Puede ser con nata?
10. Por ahí hay un atajo.
11. ¿Qué me has metido en la mochila, que pesa más que ayer?
12. Cinco… y dos piedras.
13. creck creck (pisando caracoles).
14. GROOOOOUUUAAARRRRRGGGGGGG (mis eructos).
15. PPRRRRRRRRRRFFFFFFFFF (sus pedos).
16. CATAPUM (sus no caídas aparatosas).
17. ¿Estás bien?
18. ¡Que me corten los pies!
19. Habrá que comprar el desayuno.
20. ¿Me pasas el Voltarén?
21. Ahora un licorcito, ¿no?
22. Arriba o abajo… (las literas).
23. Día sin pulpo, ¿no?
24. Hay huellas de lobo, ésta es zona lobera.
25. Llama a tu madre.
26. ¿Ya estás despierta?
27. ¡¡Mi pareo!!
28. ¡¡Mi calcetín favorito!!
29. ¿Puede ser yogur natural sin azúcar?
30. I understand.
31. Quiero una linterna porque no veo bien.
32. Nos sigue la Santa Compaña.
33. ¡Qué pocas ganas de trabajar tienen!
34. Son turigrinos.
35. Con esas botas tan limpias éstos no han andado nada.
36. Y ahora, ¿por dónde vamos?... si hay duda, de frente.
37. ¿Te duchas o me ducho?
38. Joder, podrían señalizarlo mejor.
39. ¡Tira, nos vemos en Santiago!
40. ¡Baja, baja!
41. Mi vida entera.
42. Mi sapito.
43. No me estoy quejando, ¿eh?
44. ¿Está limpio el baño?
45. ¿Tiene baño dentro la habitación?
46. Treinta euros la habitación.
47. Coño, te juro que he visto a Javi, el cuñado.
48. ¿Aute o Silvio?
49. Las babosas parecen gominotas.
50. ¡Sigue, que yo te cojo!
51. Una fuente, voy a beber.
52. ¡Qué encanto Rosa!
53. ¡Qué majo Carlos Giner!
54. ¡Qué buena Marta!
55. A las cinco de la mañana, ¿no?
56. ¡Pareces un cura!
57. Mira, un colega tuyo.
58. Cuando lleguemos a Madrid se acaba todo esto.
59. No hay más que italianos.
60. Otro boy scout, ¿de qué color es la pañoleta?
61. En Arzúa podéis ver la exposición fotográfica y el monumento a la quesera.
62. ¡Control, control, control!
63. En el ordenador se ven mejor las fotos.
64. Las ciudades de noche son bonitas, si están bien iluminadas.
65. Claro, como no me haces caso.
66. Hago el Camino con mi novio.
67. ¿Ya somos novios?
68. Debo …. Euros al fondo por el tabaco.
69. Cada vez tenemos menos pinzas.
70. Te he dicho cienes y cienes de veces…
71. Qué bonita la estación de Villaviciosa.
72. ¿Por qué?, ¿por dónde?
73. Siempre nos ponemos igual.
74. Si quieres hacemos el pino.
75. Pero qué patoso eres, más que yo.
76. Ese tío es todo un personaje.
77. ¡Vaya menda!
78. Entre las nueve y las diez alguien abrirá la exposición.
79. En Galicia el Camino es mejor.
80. José se va a descojonar.



miércoles, 23 de septiembre de 2009

CAMINO DE SANTIAGO 2009. DÍA 19: SANTIAGO - MADRID


25 de agosto de 2009

Nos levantamos sobre las 10:30, hoy no llueve, tenemos nubes y claros en el cielo, aparte de obras en la calle que hacen bastante ruido, y que me despertaron hace tiempo ya. Me voy a duchar y, ¡Oh, sorpresa!, el agua sale marrón; la dejo correr un buen rato y como el color del agua, aunque se ha aclarado algo, sigue siendo marrón, voy a recepción, donde me dicen que están de obras (de eso me había dado cuenta desde las ocho y media de la mañana) y no pueden hacer nada, es culpa de las obras. La única solución es que deje correr más el agua hasta que deje de salir marrón. Eso hago, pero después de un buen rato con el agua corriendo (menos mal que en Galicia no hay problema de sequía) no deja de tener el mismo aspecto marroncillo (de barro, no creáis otra cosa).

Es momento para que Inés entre en escena, así pues baja, habla con recepción, y nos dejan el cuarto de baño de otra habitación donde parece que el agua sale clara. Nos duchamos, volvemos a nuestra habitación a hacer las mochilas, pagamos y nos permiten dejar las mochilas en el hotel, así que libres del peso vamos a Zara, donde Inés compra un jersey de lanilla, y posteriormente damos un paseo hasta la Plaza del Obradoiro a ver a la gente pasar, por si acaso nos encontramos con la pareja de alemanes, que según hablamos tenían previsto llegar hoy a Santiago. De camino compramos algo de desayunar en una pastelería y yo reconozco que con tres bollos me he pasado un poco. Los comemos en la entrada de la plaza y tras pasar por la fuente de nuestra plaza para que me lave las manos y la cara (me he puesto hasta arriba de chocolate) entramos en la Plaza del Obradoiro y nos sentamos a observar.

Estamos un buen rato, y como no vemos a nuestros amigos, caminamos por una zona de Santiago donde no habíamos estado estos días, al otro lado de la plaza, y tomamos una cerveza en una terracita muy chula, en una mesa a la sombra y solitaria, como le gusta a Inés. Mientras nos tomamos de tapa nuestros frutos secos y triskies, y damos de comer a las palomas que por ahí circulan, observando su imposibilidad de comer triskies (os invito a hacer el experimento), pero como no parecen muy listas, siguen picando, provocando alguna escena un tanto graciosa. Al terminar las cervezas seguimos paseando, paramos en una tienda a comprar una camiseta del Camino para mí, y nos topamos con el mercado de abastos, muy bonito y funcional, y con una calle que tiene un zoco árabe, pero está cerrado. Volvemos a la terraza donde tomamos la caña a comer, y comemos ensalada mixta y cordero al horno (Inés) y ensaladilla rusa y rodaballo a la plancha (yo), degustando los segundos platos, que son realmente exquisitos.

Para reposar la comida vamos de nuevo a la Plaza del Obradoiro a observar a la gente que llega, a sentarnos y a medio dormir la siesta. Hablamos con un hombre que se está curando las ampollas y os cuenta que ha hecho el Camino Portugués desde Tuy y que su hijo, como es militar, lleva casi todo el peso. Tras ello vamos a una terraza muy cuca en la Vía Sacra, a tomar un ron con Coca Cola (Inés) y una copa de orujo de café (yo) para hacer tiempo, ¿eh?

Queremos ver una exposición virtual sobre Galicia que empieza a las cinco (y dos piedras)



Conseguimos entrar en la exposición de Galicia Virtual y nos sorprende muy agradablemente, con botafumeiro, carreras por las calles de Santiago (soy medalla de bronce… en una carrera de tres coches), visitas submarinas, una especie de Google Galicia e imágenes dinámicas entre otras cosas, además de una montaña rusa. Dura más de una hora, pero se nos pasa cortísimo.

Cuando salimos de la exposición, ya es hora para ir al hotel a recoger las mochilas y de dirigirnos a la parada del autobús que va al aeropuerto, no sin antes echar una guerra de aislantes y después tirarlos a un contenedor de reciclaje, para evitar tener peso de más y pagar suplemento, que nos han dicho que Ryanair es muy estricto con eso y saca pelas de cualquier cosa. Pero nosotros tenemos la lección muy bien aprendida y las mochilas tienen la medida adecuada y pesan menos de 10 Kg. No nos van a sacar dinero estos tipos. Llegamos a la parada a las 7:50 y yo he mirado que el autobús pasa a las 8, así que lo tenemos todo controlado… todo menos el horario del autobús, que realmente tiene como hora de paso las 8:30, por lo que no son queda más remedio que tomar unas cervezas para hacer tiempo. Cuando viene el autobús, nos montamos, llegamos al aeropuerto con nuestras mochilas reglamentarias para que no nos cobren más por el equipaje, entregamos el billete en el mostrador de Ryanair y, ¡sorpresa!

Nos dicen en facturación que si no tenemos impresa la tarjeta de embarque tenemos que pagar 40 € más cada uno. En ningún momento de la compra por Internet le ha aparecido a Luis esa información, así que nos dirigimos a la oficina de información de Ryanair a pedir explicaciones, explicaciones que no nos dan y sólo dicen que la culpa es de Atrápalo y que tienen orden de que si no se paga, no se viaja, aunque les duela en el corazón. Insistimos en hablar con el encargado, que nos dice lo mismo, pero con malos modos: “No le voy a pagar yo su tarjeta de embarque”. Al final por mucho que Inés, muy asertiva y correctamente, explica la situación, cuando se tratsa con estafadores profesionales no hay nada que hacer y no stoca pagar los 85 € de la puta tarjeta de embarque (uy, perdón).

Y para joder más la cosa, en el aeropuerto de Lavacolla (me tocas la nariz) no hay un puñetero televisor donde pongan el partido del Atlético de Madrid. Nos llama Geli, y habla con Inés, porque yo tengo tal cabreo que me puedo desahogar con ella y no es plan.

Embarcamos en el avión con un mosqueo considerable, y en la cola de embarque unos italianos (cómo no) nos preguntan no sé qué chorrada acerca de la Plaza del Obradoiro, a lo que contestamos como podemos (más usando la imaginación que el conocimiento). Entramos en el avión con asientos sin numerar (como si fuera un autobús urbano), momento en el que me desahogo escribiendo esto que me ha pasado con los cabrones de Ryanair.

El vuelo transcurre sin incidencias, salvo que el aterrizaje es un tanto brusco, y como no todo podía ser malo, en el aeropuerto está Marta prima esperándonos. Nos lleva a casa mía, y ahí termina una maravillosa aventura que, como la vida misma, se encargó de ir forjándonos las vacaciones a su manera, mientras nosotros hacíamos otros planes. Mejor la vida misma. 

Ver fotos


lunes, 21 de septiembre de 2009

CAMINO DE SANTIAGO 2009. DÍA 18: FINISTERRE - SANTIAGO


24 de agosto de 2009

Nos despertamos sobre las 9 de la mañana, y llueve, ¡Diluvia! Esperamos por si llama Álvaro, estamos un rato activándonos y bajamos ya nuestras cosas y a ver si conseguimos pagar la mariscada, si ya funciona el lector de tarjetas. Hay suerte, y podemos pagar. Llueve mucho.

Vamos a desayunar a un bar enfrente de la parada del autobús, y el camarero nos suelta una disertación sobre el Camino; habla de que el Camino hay que hacerlo sin prisa, con todo el tiempo del mundo, sin importar hacer 10 kilómetros cada día, pero disfrutándolos y con tiempo. Eso está muy bien, pero claro, si tienes un mes de vacaciones, una semana tienes que estar con la familia y otra preparando el trabajo, lo veo un tanto utópico. Además, en vez de hablar tanto, ya podría haberse duchado esa semana, porque huele a haber estado unos cuántos días sin ducharse, no sé cómo puede aguantar su compañera de barra. Para hacerse el simpático, me dice cuando nos vamos, que la próxima vez que haga el Camino de Santiago, lo haga sin la “jefa”, refiriéndose a Inés, a lo que le respondo, obviamente, que no, más que nada porque supongo a lo que se refiere cuando le veo mirar a las extranjeras que están en el bar de forma libidinosa (vamos, que se le cae la baba con ellas).

Después cruzamos la calle y nos resguardamos en la parada del autobús, esperando que llegue, ya que Álvaro no nos ha llamado. En lo que llega el autocar la parada se llena, y cuando viene se agolpa toda la gente alrededor del mismo, y curiosamente los extranjeros son los que más “empujan” para colarse. Mención especial a una chica que se nos pone delante con todo su morro, cuando estamos entrando en el autobús, porque sus amigos están allí. Y como sus amigos ya han colado a otras cuatro personas, nos plantamos y le decimos que se ponga al final, y tras un leve pique y cruce de palabras en inglés, no consigue su objetivo y pasa detrás de nosotros.

Una vez en el bus, ya de camino a Santiago, disfrutamos de la belleza de las vistas, y eso que el tiempo no acompaña, pero quizás ese paisaje brumoso le da un aire más gallego a la estampa. Pasamos por las rías altas, desde Finisterre hasta Noia, admirando las rías, las playas, las aves marinas, las costas escarpadas… así dos horas; joder, qué sueño. Pero cuando despierto, siguen las rías, las playas, las costas escarpadas y tal y tal…

Llegamos a Santiago de Compostela tras casi tres horas de viaje, y cogemos otro autobús, pero éste urbano, para ir a la Plaza de Galicia, donde está el hostal. Ahí descansamos un poco, y como sigue lloviendo vamos a comer a un sitio cercano. Nos ponen en una mesita pequeña, comemos croquetas y raxo (Inés) y empanada y pollo (yo), y como sigue lloviendo, volvemos al hostal a dormir una buena siesta.

Al despertarnos, damos una vuelta por el centro, con visita a la Plaza del Obradoiro y paso por una tienda donde nos dan a degustar productos gallegos (tarta de Santiago en sus distintas variedades, quesos, chocolates y orujos varios) y se portan de maravilla con nosotros, dándonos consejos sobre el equipaje en el avión. Como aún nos quedan en el hostal algunos tickets de los que nos dieron llegando al Monte do Gozo, vamos al hostal a por ellos. Entramos en un sitio del casco antiguo a tomar el vino, y como nos gusta, nos quedamos a cenar ahí, en una mesita muy coqueta. Cenamos un menú exquisito compuesto de gambas a la plancha (así nos resarcimos de las gambas de la mariscada de ayer) y chuletas de cordero.

Tras la cena, una vuelta por la ciudad, que de noche es también muy bonita y muy bien luminada, y hago unas cuántas fotos. En la Plaza del Obradoiro escuchamos a la tuna, y después nos vamos a tomar una copa a la Plaza de Fonseca, donde estamos de risas con los camareros, que son muy majos.

Las plazas son todas muy bonitas y más de noche. Ésta, la de Fonseca, es especialmente agradable y acogedora. Es nuestra última noche, ya no llueve; el tiempo al final nos ha acompañado y cenando hemos recordado buenos y no tan buenos momentos del Camino. El balance es positivo, como siempre es Luis.

Para mí no ha habido malos momentos, salvo las tardes de Arzúa, que fueron un tanto aburridas, hartos de ver a la quesera, menos mal que ganó el Atleti.

Le doy mi navaja a unos extranjeros, porque pidieron un sacacorchos a los camareros, y como yo la pensaba tirar porque no me la dejan llevar en el avión, mejor que la aproveche alguien. El agraciado dice: “Oh, my God!”, ¡por fin lo oigo!

Vamos al hostal dando un paseo, y nos acostamos para dormir nuestra última noche en Santiago de Compostela… de momento.

Ver fotos