viernes, 26 de febrero de 2010

Soy un tipo afortunado


Hace poco me veía casi como un perro tirado en el arcén de la carretera, y encima con mi padre a punto de fallecer, con la cabeza muy perdida y teniendo que hacerle casi todo.

Pero nada es verdad ni mentira, todo depende del color del cristal con que se mira, así que en estos días mis "gafas de ver la vida" han cambiado de color, y ahora lo veo todo con más optimismo.

He de agradecer a la Vida haber vivido un año (y pico) que con seguridad ha sido el mejor año de mi existencia, vivido al lado de una maravillosa persona que me ha llenado cada segundo de felicidad. Eso ya es digno de ser celebrado, pero si además ahora tengo la suerte de contar con una AMIGA (en mayúsculas) de las que ya casi no quedan, con la que hay una conexión muy buena, casi mágica, que nos preocupamos mutuamente el uno por el otro como si fuéramos hermanos, hablamos casi a diario para contarnos nuestras cosas (casi todas) y tenemos la sinceridad y el respeto como principal argumento, no hay motivos para sentirse deprimido, ni mucho menos.

Y con respecto a mi padre, me he dado cuenta que tengo la gran suerte de acompañarle y darle mi cariño en la parte final de su vida, de ayudarle a vestirse y desvestirse como él me ayudó cuando yo era pequeño, de tener el privilegio de meter mi mano en su boca para quitarle la dentadura postiza, y luego cepillársela como cuando él me enseñaba a lavarme los dientes. Además puedo acercarme a él tanto como quiera cuando le afeito, y después le pongo loción para después del afeitado y lo perfumo, mimándole como la Magdalena mimaba a JesuCristo. Y para terminar, cuando está en la cama, cada noche gozo de la fortuna de rezar con él, de dirigirnos juntos a lo que más quiere él, de compartir la fe, las creencias que él me ha inculcado desde que yo era chico, y que ahora tanto le sirven para fortalecerle en estos días. Así, cuando pase a mejor vida, podré estar orgulloso de haberle acompañado fraternal y cariñosamente hasta el final.

Por eso, cuando recuerdo lo que perdí hace hoy justo un mes, o pienso en mi padre, y lloro, esas lágrimas no deben lastimarme, debo saber que son lágrimas que me harán más fuerte, y gracias a ellas, el futuro va a ser más fácil de superar.

Gracias a los dos, os quiero.