viernes, 10 de octubre de 2008

Las cosas no son como queremos


El Universo no es como yo quiero. Me enamoraría que las estrellas fueran de colores, que hubiera más estrellas fugaces, que la luna siempre estuviera llena... pero no por eso voy a abandonar el universo.

La Tierra no es como yo quiero. Me encantaría que España tuviera montañas de 8000 metros, que la Sierra de Guadarrama fuera exuberante y tupida como una selva, que los terremotos no se llevaran a tanta gente cuando actúan… pero no por eso me voy a vivir a otro planeta.

El Ser Humano no es como yo quiero. Preferiría que fuese más solidario, que no tuviera tanto egoísmo, que compartiera sus bienes con los más pobres, que nunca provocara guerras ni cualquier tipo de violencia, que no existieran ricos ni pobres... pero no por eso quiero desaparecer de la faz de la tierra.

Internet no es como yo quiero. Me interesaría que fuera menos comercial y más preocupado por el servicio al cliente, que no hubiera páginas de pedofilia ni de apología del terrorismo, que las páginas de pago desaparecieran… pero no por eso voy a dejar de conectarme a la Red.

El foro de la página donde estoy no es como yo quiero. Me atraería más si no hubiese tantos piques tontos, si no insultaran gratuitamente a las personas, si la gente no se obcecara tanto en temas que nos hacen daño a tod@s, si la educación y el respeto fueran algo que TODOS tuviéramos presentes… pero no por eso quiero abandonar esta página.

Yo no soy como quiero. Me gustaría evitar los prontos que de vez en cuando me salen, no mirar con desconfianza a otras personas a las que no conozco, poder dominar mejor mis más bajas pasiones, tener más capacidad de lucha por un mundo más justo… pero no por eso voy a dejar de ser yo.



lunes, 22 de septiembre de 2008

VIVIR POR VIVIR


Me lo acaban de enviar. Es de un francés que se llama Emile Armand, y me parece tan bello, que no puedo dejar de ponerlo en mi blog... otro día ya pondré algo mío. Disfrutadlo.

Vivir por vivir sin más; vivir para trasladarse de una parte a otra; para apreciar las experiencias intelectuales y morales; para gozar; para satisfacer las necesidades del cerebro o la voz de los sentidos. Vivir para adquirir sabiduria, para luchar y formarse una individualidad franca; para amar; para coger las flores de los campos y los frutos de los árboles. Vivir para producir y consumir; para sembrar y recoger para cantar al unísono con los pájaros y para disfrutar del sol tendidos sobre la arena de la playa.

Vivir por vivir, para gozar intensamente de cuanto nos ofrece la vida, apurando hasta la última gota de la copa de delirios y sorpresas que la vida guarda a quienes han adquirido conciencia de que existen. ¿Es que esto no vale por todo el fárrago de metafísicas religiosas o laicas?

Vivir por vivir. He aquí lo que quieren los anarquistas; pero vivir en libertad, sin que una moral extraña a ellos o impuesta por la tradición o la mayoría establezca una división entre lo lícito y lo prohibido.

Vivir, no acomodándose a convencionalismos o prejuicios; sino siguiendo los impulsos de su naturaleza individual, sin dejarse arrastrar más allá del punto en que el uso de la vida degenera en abuso, y uno de por sí, no siendo capaz de apreciar la vida, se convierte en esclavo de sus inclinaciones.

Vivir por vivir. No para pensar continuamente si se está o no de acuerdo con éste o el otro criterio general sobre la virtud y el vivir, sino para disponerse a no hacer ni cumplir nada que vaya en menoscabo de nuestra dignidad individual.

Vivir por vivir sin tratar de aplastar a otros ni pisotear las aspiraciones o los sentimientos de alguien; sin dominar ni explotar, sino siendo libres y resistiendo con todas nuestras fuerzas, tanto a la tiranía de uno solo como a la absorción de las multitudes.

Vivir, no para la propaganda, para la causa o para la ciudad que se aspira a formar -pues todas estas cosas están dentro de la vida- sino para vivir en libertad cada uno su vida, guardándose de entrometerse en la vida de sus camaradas de ideas y pidiendo solamente que se deje el camino libre a quien no comparta nuestro modo de pensar, pero rebelándonos si es preciso contra quien se oponga a nuestro paso.





jueves, 11 de septiembre de 2008

REGRESAMOS


Regreso de nuevo a la vida bloguera, tras unos meses de ausencia, pero la vida da muchas vueltas, y desde junio no he parado por temas familiares. Que de repente te digan que tu madre tiene un cáncer y que hay que operarla de urgencia, te cambia todos los planes, sobre todo si tu padre también necesita cuidados especiales.

Pero no os voy a aburrir con esos temas, era una forma de autodisculparme con el blog por haberlo abandonado tanto tiempo, y espero que a partir de ahora le haga más caso.

Deciros que por lo menos tuve tiempo para ir a Israel y Jordania 10 días, y bueno, no estuvo mal el viaje, aunque me robaran la mochila y la organización pasara absolutamente del tema. El desierto me encanta, así que muchos días estuve en mi salsa. Jerusalén es una ciudad preciosa, que merece la pena conocer, y el hecho de que te encuentres a gente con metralleta por la calle, como si fuera lo más normal del mundo, impone, pero al final uno acaba acostumbrándose a ello.

Y Petra, qué decir de Petra... aparte de que es el femenino de Pedro. Es impresionante, tanto el desfiladero para entrar como las fachadas que se ven. La gran mayoría son tumbas vacías, así que dentro no hay grandes cosas, pero ya simplemente el verlo por fuera, es maravilloso. Y el color de la roca merece una mención especial; nunca he visto tantas tonalidades juntas en una roca, pareciera como si alguien se hubiera dedicado a sacar trazos de la nada y convertirlos en arte.

Y para el final dejaré el Mar Muerto, otro de mis sueños cumplidos. Lo malo que en la parte israelí está demasiado organizado (o más bien acotado) y está prohibido bañarse en casi toda la costa. En los sitios donde uno se puede bañar, está superpoblado, por lo que en ese sentido me decepcionó un poco. En la parte jordana me han dicho que es mucho más salvaje y te bañas donde quieres, pero claro, no tienen duchas para quitarte la sal, y de verdad que pica...

Pues nada, me doy a mí mismo la bienvenida, y espero por lo menos escribir 2 ó 3 entradas a la semana, no sé si es una amenaza, jaja.




martes, 1 de julio de 2008

Una de flores


Estuve el sábado en una excursión con mi grupo de senderismo por las inmediaciones de la Granja de San Ildefonso. No es menester contar la excursión, pero sí decir que se me ocurrió algo distinto, por lo menos para mí, que fue fotografiar las flores que me llamaron la atención (un montón, por cierto), así que os dejo con una selección de las fotos que hice, para que podáis inspirar los olores del campo sin moveros de vuestra silla... eso si tenéis la suficiente imaginación.

Me gustaría deciros el nombre de cada flor, pero mis conocimientos de botánica son pocos, así que si alguien conoce algún nombre, lo puede poner en los comentarios, y así aprendemos todos.

Gracias.

Flor de espino, muy bonita, y que puede tener varias tonalidades, como veremos más adelante.

Flor de espino, más blanca que la anterior, y con una bucólica abeja que nos dará miel de espino.

Flor amarilla de muchas hojas.

Conjunto de flores amarillas y marrones, de la que vemos en detalle ésta.

Ésta sí me la sé,, es una margarita.

y ésta creo que es flor de hinojo, pero no estoy seguro.

Seta vista desde arriba.

Campanillas... o podrían serlo.


Volvemos a las flores desconocidas (por mí)



Polinizando...

Hacia todos los puntos cardinales...

Eso creo que era lavanda, o alguna planta aromática...
Más de cerca.

Linda simetría...

El bosque, hospitalario con todas las flores...

Manojos vivos...

Flores y capullos conviviendo... como en la vida real.

Pentágono regular.

Flores
de
espino

Más setas, adosados para los enanitos.

Diente de león.

La misma amapola
desde distintos
puntos de vista

Bonitas...

rama florida

Flor de cardo

Y para finalizar, una flor que no es del campo, sino del jardín de mi casa,¿pero a que es preciosa? Además, sé el nombre. :)


viernes, 27 de junio de 2008

Quizás...


Buerno, tanto tiempo sin escribir en el blog no puede ser, pero es que entre el curso de lengua de signos que he tenido esta semana (un curso muy bueno, me ha encantado) y que ando liado colaborando en una Web, no me da más tiempo el ordenador... así que he decidido que pondré una frase de Rilke que oleí hace mucho tiempo y me encantó. Ahí va eso:

'Quizá todos los dragones
de nuestra vida
sean princesas que solo
esperan vernos
una vez hermosos y valientes.

Quizá todo lo terrible sea
en su ser más profundo
algo desvalido que quiere
que lo ayudemos'

R. M. Rilke





jueves, 19 de junio de 2008

De nuevo a la búsqueda de compañero de piso


Paul, mi compañero de piso, termina su beca Erasmus y se va el 30 de junio, por lo que, como podréis suponer, busco compañero de piso a partir del 1 de julio. Así que si conocéis a alguien al que le pueda interesar, me haríais un gran favor diciéndoselo.

El piso ya lo conocéis la mayoría, pero para vuestra información os comentaré que está en la calle Pizarro, nº 13 (metro Noviciado, en pleno centro de Madrid), tiene unos 50 metros cuadrados y dispone de baño completo, cocina con todo lo que se pueda necesitar, salón con TV, TDT, DVD, vídeo, equipo de música, etc. Es un cuarto piso interior, pero con mucha luz, debido a que da a un patio, que además le aísla perfectamente del ruido de la calle, es decir, no se oye ni un coche ni los gritos de la calle típicos de Madrid, sólo el bucólico piar de los pajaritos que se posan en los árboles del patio. Eso sí, como no podía ser perfecto, no tiene ascensor, pero las escaleras se suben muy bien, y así uno se mantiene en forma sin necesidad de gimnasio.

Y la habitación que alquilo (con derecho al resto de la casa, menos mi habitación, claro) tiene unos 7 metros cuadrados, y está amueblada con cama (de 90 o 105, a elegir), mesilla, un armario enorme (cuatro puertas, con cajones) y maletero. Tiene ventana a un patio, y mucha luz (con persiana para el caso que no se quiera tanta luz). El precio son 400 euros al mes, con sólo un mes de fianza, más gastos de luz, agua y gas natural, que están por los 30 euros al mes, más o menos.

Y nada más, si os enteráis de algo, me lo decís, bien en los comentarios, bien por correo electrónico . Muchas gracias por adelantado.

miércoles, 18 de junio de 2008

De triángulos e icosaedros


¿Recordáis cuando éramos pequeños y en el colegio, en clase de matemáticas, nos hacían construir figuras geométricas? Sin lugar a dudas, la más difícil era el icosaedro (20 caras y 30 aristas o lados), y la más fácil, el triángulo (1 cara y 3 lados).

Pero también el icosaedro es la más bonita de las figuras: estilizada, con suaves contornos, amplios ángulos y los lados prácticamente iguales. El triángulo, sin embargo, es la más sosa: la mente plana, los vértices hirientes, los ángulos estrechos en su mayoría.

En mi barrio hay un triángulo, el triángulo Ballesta, Barco y Desengaño, como explican los de Triball. Y a pesar de lo que dicen, que la idea es rehabilitar el barrio, lo hacen de una forma plana, hiriente y estrecha.

Porque está claro que todos los que vivimos en esa zona queremos rehabilitar el barrio, pero rehabilitarlo para los vecinos, no para que lleguen unos con mucho dinero y pretendan llenar la zona de comercios caros, echando si es preciso a las personas que llevan durante toda su vida en el barrio, para conseguir sus propios intereses, no los del barrio.

Propongo rehabilitar el barrio de una forma icosaédrica, con volumen (no de ruidos precisamente), amplitud, suavidad e igualdad. Propongo espacios culturales y no sólo comerciales, propongo convivencia entre todos, respeto a los mayores que son los que han dado vida a este barrio desde hace muchos años, respeto a las tiendas de toda la vida, propongo hacer un barrio para sus habitantes, y no para el dinero de unos que han llegado de fuera a hacer su agosto, propongo terminar con la prostitución y la droga de una forma efectiva, y no sólo en horario de tiendas. Porque a pesar de lo que dicen, por las noches sigue todo igual, no han rehabilitado nada.

Propongo también el fin de la represión policial, sólo con lo que les interesa. El otro día, en la calle Puebla, llena de carteles de todo tipo, a los que la Policía Municipal hace caso omiso, estaba una patrulla multando a unos pobres chavales que pegaban carteles en contra de Triball, mientras dos calles más allá, se estaba vendiendo droga con el consentimiento por omisión de los mismos agentes... ¿por qué unos sí pueden poner carteles y otros no?, ¿no hacen mucho más daño al barrio el comercio de drogas que unos jóvenes pegando inofensivamente carteles, en una calle llena de carteles? Porque la policía quitó los carteles anti-triball, pero el resto de carteles seguía intacto.

En conclusión, si en realidad queremos rehabilitar el barrio, lo tenemos que hacer entre todos los vecinos, trabajando por el bien de todos los vecinos, y no para el enriquecimiento económico de unos pocos que acaban de llegar. Un ejemplo de la utilización del barrio para los vecinos, es el desayuno que un grupo de vecinos queremos compartir en la Plaza de Maria Soledad Torres Acosta (plaza de los Cines Luna), este sábado, 21 de junio a las 11 de la mañana. Si quieres venirte, serás bienvenido, sólo tienes que traer lo que vas a desayunar, y una silla donde sentarte y participar con todos nosotros de la convivencia de vecinos y amigos, de una manera espacial como el icosaedro, no plana como el triángulo. Te esperamos.




domingo, 15 de junio de 2008

GENTES


AVISO: Es largo de cohone’ (uy, perdón, si es un blog para todos los públicos), pero creo que merece la pena.

Marta Mason dijo una vez que El hombre más rico del mundo no es el que conserva el primer dólar que ganó, sino el que conserva el primer amigo que tuvo. No estoy muy de acuerdo con esa frase, porque los amigos van y vienen, sobre todo el primer amigo, que lo hacemos cuando aún somos niños, y no es fácil que luego el devenir del tiempo facilite conservarlo.

Pero esa frase siempre me ha hecho pensar en la cantidad de personas que han pasado por mi vida…

Mi primer amigo (ése del que habla Marta Mason), lo tuve en séptimo de EGB. Me refiero a mi primer amigo elegido por mí, no a esos amigos que tu madre te dice que tienes que ser amigo suyo porque es de buena familia, y sus padres son amigos de los tuyos, y entonces tienes que ir con él a todos los sitios, aunque no tengáis nada que ver uno con el otro. Pues ese amigo, el que yo elegí, que se llamaba Fernando, fue mi mejor amigo durante unos años (en el colegio decían que parecíamos hermanos) hasta que se tuvo que ir a Navarra a vivir, al terminar 1º de BUP.

En 2º de BUP tuve otros amigos, compañeros de curso, pero como yo era muy bajito y fue la época en la que me pegaban en el colegio y medía 1,50, no me tomaban muy en serio, por lo que más bien era el chico del que se reían. Eso en tercero cambió algo, seguramente porque ya nos íbamos haciendo mayores y se nos iba quitando la tontería.

Pero cuando en COU cambié de colegio, ya no estaba dispuesto a permitir que se rieran de mí (también es cierto que ya había crecido hasta el 1,70 actual), así que entré con pie firme. Dio resultados, porque hice buenos amigos, que compartí con los del colegio durante ese año.

Al pasar a la Universidad, cambio total, ni unos ni otros. En mis años de veterinaria hice muy buenos amigos en esa facultad, amigos con los que compartí casi todo: juergas, fiestas, mujeres, alcohol, horas de bar (demasiadas), estudios (demasiado pocos)… pero como ellos seguía adelante y yo me quedaba estancado en segundo, los amigos iban cambiando, o más bien los compañeros de juergas.

Ahí fue cuando entré en una asociación, de cuyo nombre no quiero acordarme, pero que aún así me acuerdo (Iuve), y volví a hacer muy buenos amigos, que compaginaba con los de la facultad. Dejé veterinaria, entré en empresariales (digamos que casi obligado por mis padres), y ahí no tenía ningún interés por hacer más amigos, con los que ya tenía me bastaba. Así que mi paso por Empresariales (un año, porque enseguida me di cuenta que eso no era lo mío, y lo dejé) fue de lo más autista, con el que más contacté (o el que más contactó conmigo) fue con un chaval del Opus Dei, que no hacía más que llamarme para que me fuera a algo de lo que hacía. Hasta que se cansó de mis negativas…

Pero el dejar veterinaria hizo que poco a poco fuera perdiendo el contacto con la gente de ahí, y eso unido a que en mis nuevos estudios (Informática de Empresa en el CEU) conocí gente maja, derivó en que fui cambiando otra vez más de grupo de amigos, esta vez combinaba los de Iuve con los de informática. Justo en esa época fue cuando nos dimos cuenta de que Iuve se asemejaba más a una secta que a una asociación, y abandonamos la misma, llevándonos a unas 50 personas con nosotros, con la idea de crear otra asociación, igual que lo que proponía Iuve, pero de verdad; lo que pasa es que quien no tiene padrinos no se casa, así que la nueva asociación era una quimera, por lo que cuando nos dimos cuenta de ello, desistimos de la idea.
Eso me fue separando de ciertas personas con las que antes tenía mucho contacto (el hecho de dejar Iuve ya me había hecho romper con varios que se decían mis amigos, pero que al final sólo eran intereses), aunque con otros, mis amigos de verdad seguí relacionándome. Fue la época de los Cuatro Fantásticos (Xoanxo, Javier, Luisfe y Javi) y el hermano de uno de ellos (Carlos). Época brillante en experiencias, amistad, proyectos y sueños… pero Xoanxo se fue a Galicia (prodigiosa boda la suya), Javi Escribano se casó (antes que Xoanxo) y le dio por irse a vivir fuera de la capital y tener hijos, por lo que el contacto con él disminuyó, y Javi Barios empezó a salir con una chica maravillosa, con la que también se casó y tienen un Javito. Todo eso hizo que, aún conservando la amistad, el contacto sea mucho menor.

Eso unido a que al dejar Iuve entré en una parroquia (Buen Suceso), por medio de otra gran amiga que dejó Iuve, Ángela, y ahí conocí nueva gente, hizo que de nuevo mi grupo de amigos fluctuara y en la parroquia encontrara nueva gente para relacionarme. Estuvo bien unos años, sobre todo los años que empecé a disfrutar de la amistad de Casimoto , Ignacio Manzanedo, Anto, Carlos Giner y el Negro, entre otros (amistad con la que aún disfruto, en mayor o en menor medida), otra época gloriosa en mi vida, con viajes a Barcelona cuando algunos de éstos se fueron a vivir ahí, excursiones por casi todas las montañas de España (y hasta de Perú), recorrido por todas las fiestas de verano de los pueblos de Madrid (y Valdepeñas), veranos de terrazas de gorra, descubrimiento de La Latina, reuniones en Proyecto Hombre para intentar sacar de la droga a un antiguo feligrés, compañerismo en la convalecencia… pero éstos también se casaron, y con el resto de los parroquianos me faltaba algo (realmente sólo había congeniado bien con unos pocos, entre los que no quiero olvidar a Mamen, Luis Bañón y Olga), así que me fui buscando la vida (también en cierto modo producto del peor desengaño que he sufrido) por los amplios mundos de Internet.

Internet es un mundo paralelo, y las amistades de Internet tampoco varían mucho de las de la vida real. Uno de mis primeros amigos del chat, Waka, sostenía que las relaciones en Internet son como la campana de Gauss: empiezan muy fuerte, suben enseguida, pero duran poco en el cénit, y poco tiempo después se difuminan como la espuma. No la falta razón en la mayoría de los casos, pero no siempre es así.

Desde que entré en Internet han pasado por mi vida centenares de personas, unos muy esporádicos, otros muchos que han cumplido exactamente la teoría de Waka, otros que se mantienen ahí en la distancia, o sin acercarse mucho, aunque tampoco se alejan, otros que empezaron muy bien, y luego nos salieron rana, etc. Todo es, principalmente, merced a mi mejor creación “internética”, el grupo de senderismo, del que estoy orgullosísimo y con que he vivido (y espero seguir viviendo) muchísimas experiencias inolvidables.

Y por encima de todo, están amigos que han perdurado con el tiempo y siguen ahí, llenando mi vida de alegrías (y alguna que otra preocupación, como no puede ser de otra forma con los verdaderos amigos). Sin que nadie se sienta minusvalorado (aunque ya lo sabéis todos), en este grupo está por encima de todos Geli, pero también hay más amigos: Enrique, Yolanda, Anabel, Lourdes, Pilar… y otros muchos con los que llevo ya varios años gozando de su compañía (en el buen sentido de la palabra). Últimamente, como en estos años, ha entrado gente nueva a mi vida, pero aún es pronto para saber si serán amigos, conocidos, unos ejemplos más de la teoría de Waka, compañeros eventuales o quién sabe qué, así que dejo para futuros mensajes el resultado de lo que ahora estoy viviendo, aunque voto porque de esta época me llevaré más de una buena amiga…

Y claro, también hay que contar con los amigos de los amigos, que se pueden convertir en amigos propios, más aún si en vez de amigos es familia, y si son vecinos. Comparto con estos recientes compañeros de ruta (Ana y Marimé principalmente) cenas, conversaciones, tapeos, cumpleaños, teatros y alguna que otra aventura más…

Seguro que me queda más gente. Ahora viene a mi mente José Miguel, por ejemplo, del que ya he hablado en alguna otra entrada, sacerdote, uno de los fundadores, junto a Alberto y Víctor, dos bellísimas personas también, de Acoger y Compartir, que tuve el placer de conocer hace muchos años y con el que guardo una entrañable relación. Y de Acoger y Compartir hay más personas con las que comparto, al menos, la fe (no voy a dejar de nombrar a Obdulia y Manolo, de Granada), pero como esto no es una enumeración de amigos, sino una reflexión acerca de las personas que han pasado por mi vida a lo largo de estos casi 42 años, voy a dejar aquí la historia, y terminaré con la reflexión final a la que me ha llevado todo este rollo (si has llegado hasta aquí, que sepas que te lo podrías haber ahorrado, porque el resumen viene ahora, jaja).

Como conclusión final, me queda que por mi vida han pasado cientos de personas, algunas me han dejado más huella que otras, hay quien me ha marcado para siempre (demasiado, diría yo), y quien me ha absorbido energía (afortunadamente, se puede recuperar), pero por lo general el balance es muy positivo, y como me gusta llevarme lo mejor de todas las cosas, me siento orgulloso de la mayoría de las personas con las que me he topado, y con las que siguen formando parte de mi vida. Y es curioso, la persona que más en contra hablaba sobre Internet, es la persona que mejor ha interpretado la teoría de la campana de Gauss, lo cual me lleva a pensar que no hay apenas diferencia entre el mundo virtual y el real… lo que cuentan son las personas, no el medio en que las conozcas.

Gracias a todos los que han pasado por mi vida a los que aún siguen en ella, y a los que en un futuro serán parte importante de la misma.

P.D.- Algunos pensarán que el vídeo tiene cierto tufillo religioso, pero soy así, qué se le va a hacer…




viernes, 13 de junio de 2008

Receta de Cocina: cerezas dulces.


Para conseguir tomar unas cerezas bien dulces, nada mejor que seguir estos consejos.

Ingredientes: Una caja de cerezas de 500 gr.

Tiempo de preparación: Entre una semana y 10 días.

Tiempo de elaboración: Dependiendo de la habilidad con las manos, entre 10 y 20 minutos.

Explicación: Se coge la caja de cerezas y se introduce en la nevera.
Se olvida uno que la tiene durante un semana o diez días.
Cuando abre la nevera y se la encuentra, se saca cuidadosamente, se abre y se separan con mucho cuidado las cerezas que están enmohecidas de las que aún quedan blanditas, pero sin moho.
Se tiran las primeras a la basura.
Si la caja es de plástico o cartón, se recicla.
Se lavan bien las cerezas "supervivientes" para eliminar cualquier vestigio de moho.
Y ya tiene preparado un delicioso plato de cerezas dulces.

NOTA: Si el tiempo de preparación de las cerezas excede el indicado, puede encontrarse que se quede sin postre.

Contraindicaciones: No se recomienda tomar este plato si se es alérgico a las cerezas, o si se tiene hipersensibilidad al moho.

Efectos secundarios: Mañana os los digo.





miércoles, 11 de junio de 2008

LA BODA DE PILAR



Por fin casamos a Pilar… bueno, no la casamos nosotros, sino que lo hizo un juez, pero lo importante es que por fin se casó… y con Xavier, que es lo importante.

Y con esa excusa me fui a Barcelona el fin de semana; en principio iba con mi amiga Geli, pero su aparato digestivo le jugó una mala pasada y se tuvo que quedar en Madrid, así que con dos asientos para mí, me fui en el AVE. El viaje en AVE es una maravilla, sobre todo si eres propenso a dormir en el trayecto… la primera hora ni me enteré, y cuando me quise dar cuenta, ya veía el mar a mi derecha.

Me fueron a buscar a la estación de AVE Anna y Lourdes, y tras tomar unas cecrvecitas, Anna se fue a una cena familiar y Lourdes y yo, recordando viejos tiempos, en aquella marisquería que descubrí hace muchos años con mis amigos Ignacio y Carlos, y que en mi última visita (hace cuatro años), el nuevo dueño resultó ser compañero de cuartel en la mili (aunque no en la misma época). De cuatro años al día de hoy, había cambiado algo su fisionomía (la de la marisquería, no la del dueño), ya había dejado atrás el aspecto ligeramente cutre, y estaba bien pintada, con mesas y sillas nuevas, y hasta han cambiado la puerta de entrada. Eso sí, la calidad de los alimentos (por lo menos los que probamos Lourdes y yo, los asistentes a tal mariscada), sigue siendo la misma… fue una cena exquisita, tanto en la alimentación como en la compañía.

Y la excusa por la que viajé, llego el sábado por la mañana. Mucha emoción, mucha puntualidad (para que luego hablen de los funcionarios, jaja), una poesía dedicada a los ojos de Pilar (eso se lo dirá a todas) que a todo el mundo le pareció una horterada, pero que he de confesar que me gustó, una pseudohomilía del juez que les casó, algún murmullo cuando dijo eso de: “Si alguien tiene algo que decir…” (qué malos somos), y todo muy bonito cuando dijeron el “Sí, quiero”.

Después sesión de fotos, y al restaurante, con un patio para que los niños jugaran, un menú exquisito, con tarta para chuparse los dedos, unos regalos para los asistentes con muy buen gusto, y una sobremesa muy agradable.

Después nos fuimos Lourdes (que me tuvo que soportar todo el fin de semana la pobre) y yo a cambiarnos, a cenar por ahí bajo la lluvia, y a dar una vuelta por las fiestas de su barrio, las típicas fiestas de barrio, con una orquesta maja (sobre todo las que bailaban, jaja). Después de unas cañas y unos bailes (de los otros), a dormir, que el día había sido muy largo.

Y el domingo tocó día cultural. Quedé con Anna (por cierto, tan encantadora en la realidad como en el Messenger) y nos fuimos a ver una exposición sobre Mercé Rodoreda, (escritora catalana del siglo XX), su vida y algunos de sus libros. Muy bien ambientadas las salas sobre sus libros, y la guía se notaba que estaba viviendo lo que explicaba, aunque como lo hacía en catalán, no me enteré de todo… digamos que de un 60% o algo más (que no está mal, jeje).

Posteriormente un paseo por Barcelona, recogida de la maleta, se unió Lourdes, y comimos en un italiano unas pizzas, y yo una tarta de chocolate bañada en nata montada, que estaba más rica la nata que la tarta. Y sin que me dejaran tomar unos chupitos, me acompañaron a la estación de Sants, donde cogí el AVE de vuelta, con otros dos asientos para mí (una pena), y sin darme apenas cuenta, ya estaba en Madrid de vuelta.

Y me alegro que no les pasara a nadie como a los del vídeo...




Leído en el periódico



Hoy pensaba escribir sobre la boda de Pilar, el fin de semana que estuve en Barcelona, las experiencias vividas y lo bien que lo pasé, pero he leído en el periódico un titular que ha cambiado mis planes de escritura.

El titular dice: "El mundo gasta 200 veces más en armas que en luchar contra el hambre". Y no es que me haya sorprendido la noticia, porque es algo que ya suponía (no esta estadística tan cruel, pero sí a grosso modo), pero ha sido como una nueva puñalada que las noticias asestan a mi mente.

Está claro que a la mayoría de la población, no preocupa nada el hecho de que la gente se muera de hambre, y sin embargo sí preocupa pertrecharse contra un enemigo, en muchos casos imaginado.

Ahora diréis. No, qué va, eso son los gobiernos, y sobre todo los de Estados Unidos, que están obsesionados con ese tema. Y sí, indudablemente, gran parte de la culpa de eso la tienen los gobiernos, y seguramente nadie tanta como el de los Estados Unidos, pero intentaré localizar el problema.

Pensemos qué pasaría si en nuestra comunidad de vecinos, supiéramos que los del bajo tienen goteras, los del primero las ventanas rotas, los del segundo pasan hambre, los del tercero tienen SIDA, y los del quinto (nosotros vivimos en el cuarto), dicen que han salido de la cárcel hace un par de meses acusados de robos diversos en casas. ¿Qué haríamos primero, preocuparnos de que los vecinos de abajo vivieran de una forma digna, o poner la alarma para que los del quinto no entraran a robar? (la respuesta la podéis poner en los comentarios, jeje).

El problema es que la alarma de los países son las armas (el parecido de ambas palabras no es casual), y por eso sucede que los países se preocupan más de las amenazas que de las necesidades de los demás. Y cuando nos dejamos manipular y nos creemos que estamos amenazados (antes por los rusos, luego por los islamistas, después serán los chinos, y quién sabe si un día por los delfines), nos parece normal que se gaste tanto dinero en armamento, y nadie se preocupe de que mueran cien mil personas de hambre al día, o que no exista un día donde no haya guerra en alguna parte el mundo.

Esto es lo que me duele de este mundo; lo que me deprime, me causa tristeza ansiedad… me hace considerarme un fracasado a veces. Pero no me puedo quedar con los brazos cruzados viendo cómo los poderosos hacen las cosas a su antojo, y no puedo dejarme llevar por la comodidad, ni pensar que por mucho que haga, no se conseguirá nada. Puede ser una gota en el océano, pero si la gota es de detergente concentrado (no voy a hacer publicidad de ninguno), limpiará mucho alrededor, así que gota a gota, hay que seguir luchando. Escribiendo en este blog, con las acciones del 0’7, ayudando a los inmigrantes que vienen… como sea, cualquier acción a favor de un mundo más justo, es un paso adelante para que este mundo, sea cada vez más humano… y si todos los que pensamos que esto debe cambiar nos ponemos manos a la obra, seremos muchas gotas que, quién sabe, a lo mejor podremos limpiar el océano.




lunes, 9 de junio de 2008

El Muchacho y su Princesa


Este sábado en las fiestas de un barrio de Barcelona, la orquesta tocó el tema que aparece en el vídeo del final, y aun reconociendo que dicho vídeo es un poquito hortera, la nostalgia me invadió por momentos, y me hizo recordar un cuento que escribí hace diez años, pero que de vez en cuando vuelve a torturarme.

Quizás la letra de la canción, sea esa segunda parte que, lleno de lágrimas, nunca escribí...

EL MUCHACHO Y SU PRINCESA
A María


Existía una vez, existe actualmente y existirá siempre alguno como él, un muchacho que hacía la vida normal de cualquier muchacho de su edad. No importa su edad; si estudiaba o trabajaba, o si estaba en el paro; tampoco si era rico o pobre, o de la clase media; sólo importa lo que a continuación leeréis (y a lo mejor ni eso).

Este muchacho, preocupado por el mundo que le rodeaba y las injusticias que en él se cometen, colaboraba en algunas asociaciones de cooperación, y sobre todo en la Plataforma 0’7 (ya de paso hago publicidad). Allí, preparando una actividad típica, conoció a una princesa. ¿Cómo es posible que una princesa se pase por un sitio de esos?, os preguntaréis. Lo que ocurre es que esta princesa no era una princesa de las que estamos habituados a conocer; no era hija de reyes, ni siquiera su familia era de la nobleza; era princesa solamente para nuestro protagonista, y para eso no hacía falta tener familia noble, sino el alma noble, pero no de la nobleza real, sino de la nobleza verdadera. Para él llegó a ser “La Princesa de las Estrellas”.

Como suele ocurrir en estos casos, al principio no sintió nada especial por ella, tan solo simpatía. Con los adelantos de la técnica, empezaron a escribirse, y a conocerse mejor. Algunos conciertos y excusas similares les ayudaron a congeniar y a convertirse en buenos amigos, por lo que en las vacaciones se vieron varias veces y compartieron un montón de bellas experiencias.

Pero llega un momento en que los sentimientos se confunden, y el amor aparece en los instantes más insospechados. Nuestro amigo empezó a darse cuenta de que cada vez estaba más a gusto con su princesa (que fue por entonces cuando se convirtió en “La Princesa de las Estrellas”), y prefería estar con ella a hacer otras cosas que antes de conocerla había considerado como muy importantes. Ese es el momento en el que llega el miedo a dar un paso más en la relación, y la duda empezó a hacer estragos en él, que descubrió unos nuevos habitantes en su mente: el yo optimista, el yo pesimista, el yo arriesgado, el yo cobarde, etc., todos ellos moderados por el yo ecuánime, al que nadie hacía caso.

Durante esos días, el tiempo se dividió en dos: los ratos que estaba con ella y los ratos que estaba pensando en ella.

Con ella todo era felicidad, había descubierto que tenían muchas cosas en común, y para él encajaban perfectamente sus maneras de ver la vida, como si hubiera estado buscando toda su vida una persona así, y ahora la hubiera encontrado. No importaba si ella era fea o guapa (por cierto, era guapísima), y muchas de las cosas que él creía que tenía claras acerca de las relaciones hombre-mujer, cambiaron por completo en su interior. Era como si ella estuviese rodeada de un halo de luz y fuego al que no se podía acceder físicamente sin riesgo a quemarse, pero que una vez dentro de su alma, cuando las dos mentes entraban en contacto (o al menos así le parecía), todo brillaba alrededor. Así, entre el beso de saludo y el de despedida, rara vez se atrevía a siquiera rozarla una mano, aunque por dentro estuviese deseando abrazarla mil veces. Acompañarla a casa, y regresar a la suya, ya lloviera, hiciera frío o viento, flotando en la nube que había construido el amor que sentía por ella, eran los últimos placeres del día en que se veían.

Cuando no se veían, ella permanecía presente en su pensamiento. No era raro despertarse por la noche pensando en ella, o sorprenderse en alguna reunión escribiendo su nombre dentro de un corazón. La satisfacción de su compañía se extendía a todas las horas, pero sus distintos enanillos, los que antes llamamos “yos”, le hacían dudar de lo que ella podría sentir por él. Por supuesto el yo optimista le decía que ella estaba profundamente enamorada, el pesimista que sólo era amistad, el arriesgado que a qué esperaba para declararle su amor, y el cobarde que ni se le ocurriera, que era una locura y que podía perder la bonita amistad que tenían. El yo ecuánime se limitaba a escuchar a sus congéneres y a callar, pues sabía que en esos momentos lo que menos le hacía falta a nuestro protagonista eran consejos.

Él, ya seguro a su pesar de que se había enamorado de verdad, que nunca se había sentido así, y harto de la lucha de sus enanillos, se decidió un día confesar a su princesa lo que sentía por ella. Si ella le correspondía, todo sería perfecto; si no, por lo menos dejaría de pensar en ella a todas horas (o eso se pensó). El nuevo problema era cómo se lo diría, y cuál era el momento más adecuado.

El siguiente día que quedaron, para ir al cine, no encontró el momento oportuno, y se le ocurrió esperar a estar los dos en su portal para decírselo, así podría huir con su timidez tras pasar el mal trago. Pero se encontraron con unos amigos, y le arruinaron el plan.

Hubo de esperar diez días para volver a verla, pues los exámenes ocuparon el tiempo, y esa noche, al acompañarla a casa, decidió lanzarse al abismo más grande que nunca había conocido. Se colocó enfrente de ella, y mirando sus preciosos ojos, la dijo:

- Te voy a contar una historia muy bonita, ¿quieres? Ella respondió afirmativamente, pues le encantaban los cuentos y las historias bellas, y él empezó:

- “Existía una vez, existe actualmente y existirá siempre alguno como él..."


Epílogo. Este cuento tiene una segunda parte, escrita entre lágrimas, que quizás algún día sea capaz de transcribirla... pero hoy no.



jueves, 5 de junio de 2008

Mi casa (Blog interactivo)

Empiezo con la sección de mensajes interactivos.

Consiste en hacer comentarios rellenando el mensaje.

En este caso, podéis hacer comentarios acerca de a quiénes está abierta vuestra casa... ánimo, y a ver si entre tod@s hacemos una casa chula.

Mi casa tiene las puertas abiertas...

Al amigo, venga como venga

Al que trae paz en su interior
Al que busca paz en su interior
Al que viene con buenas intenciones
Al que busca buenas intenciones
Al que trae una botella de vino
Al que quiere una botella de vino
Al que trae una canción de amor
Al que busca una canción de amor
Al que viene con una sonrisa sincera
Al que espera una sonrisa sincera

Al que viene a reconciliarse conmigo
Al que necesita desahogar sus penas
Al que busca con quién hablar

Al inmigrante, que viene de lejos buscando una mano amiga
Al peregrino que viene cansado de tanto caminar

lunes, 2 de junio de 2008

Paella 0'7, Paella solidaria.



Me desperté el domingo (1 de junio), con la esperanza de que nos hiciera un buen día, o al menos un día no tan malo como las previsiones del tiempo pronosticaban. Los compañeros del 0'7 me habían enviado un correo electrónico pidiendo ayuda en los preparativos de la paella, y ahí iba yo, como en los viejos tiempos, a echar una mano y lo que hiciera falta. Salí de mi casa y chispeaba, y cuando salí del metro de Aluche, seguía cayendo una ligera lluvia, lluvia que arreció justo en el momento que entraba en el Parque de las Cruces, lo cual daba la razón a los peores presagios. Afortunadamente, el chaparrón duró escasos minutos, y cuando llegué al anfiteatro (20 minutos después, porque me perdí dentro del parque y no encontraba el dichoso lago), ya casi había dejado de llover

Desde luego que el tiempo era mucho mejor que en otras paelladas, sobre todo las primeras (hay que decir que ésta era la 13ª), que tuvimos que lidiar con verdaderos chaparrones que duraron toda la mañana. Sin embargo, al contrario de lo que me esperaba, encontré caras de preocupación entre los pocos compañeros de la Comisión 0'7 de Carabanchel que ahí estaban (entre enfermedades, operaciones y cursos, se habían quedado en cuadro), preocupación que aumentaba conforme se recibían llamadas disculpando la asistencia. "No seremos más de cien, preparar un tercio de lo que tenemos comprado, que si no sobra mucho, hay que tirar la mitad y es una pena" era lo que más se repetía mientras preparábamos los ingredientes de la paella y la sangría..

Pero poco a poco el día se fue abriendo, y nos animamos a hacer paella para 200 personas (aunque a las 13:00 horas, apenas se habían vendido 30 platos), algunos con el miedo en el cuerpo por si sobraba demasiado. El caso es que, espoleados por alguna llamada de aliento y por amigos que se iban uniendo a nosotros en la preparación, las caras fueron cambiando, y el ambiente se fue animando.



También se fue animando el personal, viendo que el sol salía y las posibilidades de lluvia decrecían, así que se empezaron a formar las primera colas en la mesa donde se vendían los tickets para la paella. En éstas estábamos cuando aparecieron mis primeros amigos: Mar, con Cristina, una amiga suya, y los hijos de ambos, que venían de Carabanchel y a los que apenas pude hacer caso, y Carmen, a la cual rapté para que nos ayudara con los preparativos. Yolanda y Enrique aparecieron poco después, y cuando ya teníamos la paella lista y empezábamos a servirla, vino Paula, que también fue cazada a lazo para que nos ayudara con los platos y los comensales. Consu y unas amigas suyas también vinieron, pero sólo las vi en el reparto de la paella, luego no pude localizarlas, y las dos Anas llegaron tarde, por lo que a punto estuvieron de quedarse sin paella, ya que las expectativas se desbordaron y al final más de 300 personas vinieron dispuestas a colaborar con nosotros, por lo que hubo que racionar los platos, y al final a los últimos que llegaron les tuvimos que decir que ya no había más condumio

Tras el duro trabajo, por fin pudimos degustar la exquisita paella, aunque algunos tuvimos que compartir ración (para hacer honor a lo de paella solidaria), y tomarnos unas sangrías para acompañar el delicioso plato. Gozamos de unos momentos de descanso, bien merecido para algunos, una agradable conversación y la compañía del sol, que se había unido a nutro almuerzo. Después, los amigos de la asociación Un solo mundo, que tenían un puesto de Comercio Justo, nos invitaron a un café.



Tras la comida y un breve reposo, comenzaron las actuaciones, donde un malabarista hizo las delicias de los niños (aunque no de muchos adultos), y el grupo Cara oculta salío al escenario, justo para ver cómo empezaba a llover y tuvimos que desmontar en escenario a toda prisa, para evitar electrocutraciones innecesarias. Curiosamente, el momento quizás más insulso para los adultos, puede que fuera el más productivo para mí, puesto que Ángela (antigua y querida amiga) me presentó a los del Partido por un mundo más justo, partido que casi nadie conoce, pero a los que voté en las últimas elecciones (ya sabéis a quién vote, jeje), con los que estuve hablando de futuras colaboraciones de ahora en adelante... quién sabe, lo mismo en ese momento comenzó mi carrera política, jaja. Y después de las actuaciones en medio de la lluvia, terminó la paella solidaria, luego extendida con unos licores gracias a la hospitalidad de Enrique y Yolanda, y una cena en un bar cercano a su casa para terminar de disfrutar del día. En próximo acto del 0'7, el sábado 21 de junio, nos engancharemos por la justicia en un puzzle solidario. Habrá puntual información en días sucesivos.

Y esto fue la crónica de la paella, sólo queda agradecer a los que vinieron, a los que ayudaron y a los que no pudieron venir, pero lo intentaron. No sé los demás, pero yo llegué a mi casa con muy buenas vibraciones, y pensando, una vez más, que la vida únicamente se plenifica compartiéndola con los demás, dándose a quien lo necesita y luchando, precisamente, por un mundo más justo.