lunes, 2 de junio de 2008

Paella 0'7, Paella solidaria.



Me desperté el domingo (1 de junio), con la esperanza de que nos hiciera un buen día, o al menos un día no tan malo como las previsiones del tiempo pronosticaban. Los compañeros del 0'7 me habían enviado un correo electrónico pidiendo ayuda en los preparativos de la paella, y ahí iba yo, como en los viejos tiempos, a echar una mano y lo que hiciera falta. Salí de mi casa y chispeaba, y cuando salí del metro de Aluche, seguía cayendo una ligera lluvia, lluvia que arreció justo en el momento que entraba en el Parque de las Cruces, lo cual daba la razón a los peores presagios. Afortunadamente, el chaparrón duró escasos minutos, y cuando llegué al anfiteatro (20 minutos después, porque me perdí dentro del parque y no encontraba el dichoso lago), ya casi había dejado de llover

Desde luego que el tiempo era mucho mejor que en otras paelladas, sobre todo las primeras (hay que decir que ésta era la 13ª), que tuvimos que lidiar con verdaderos chaparrones que duraron toda la mañana. Sin embargo, al contrario de lo que me esperaba, encontré caras de preocupación entre los pocos compañeros de la Comisión 0'7 de Carabanchel que ahí estaban (entre enfermedades, operaciones y cursos, se habían quedado en cuadro), preocupación que aumentaba conforme se recibían llamadas disculpando la asistencia. "No seremos más de cien, preparar un tercio de lo que tenemos comprado, que si no sobra mucho, hay que tirar la mitad y es una pena" era lo que más se repetía mientras preparábamos los ingredientes de la paella y la sangría..

Pero poco a poco el día se fue abriendo, y nos animamos a hacer paella para 200 personas (aunque a las 13:00 horas, apenas se habían vendido 30 platos), algunos con el miedo en el cuerpo por si sobraba demasiado. El caso es que, espoleados por alguna llamada de aliento y por amigos que se iban uniendo a nosotros en la preparación, las caras fueron cambiando, y el ambiente se fue animando.



También se fue animando el personal, viendo que el sol salía y las posibilidades de lluvia decrecían, así que se empezaron a formar las primera colas en la mesa donde se vendían los tickets para la paella. En éstas estábamos cuando aparecieron mis primeros amigos: Mar, con Cristina, una amiga suya, y los hijos de ambos, que venían de Carabanchel y a los que apenas pude hacer caso, y Carmen, a la cual rapté para que nos ayudara con los preparativos. Yolanda y Enrique aparecieron poco después, y cuando ya teníamos la paella lista y empezábamos a servirla, vino Paula, que también fue cazada a lazo para que nos ayudara con los platos y los comensales. Consu y unas amigas suyas también vinieron, pero sólo las vi en el reparto de la paella, luego no pude localizarlas, y las dos Anas llegaron tarde, por lo que a punto estuvieron de quedarse sin paella, ya que las expectativas se desbordaron y al final más de 300 personas vinieron dispuestas a colaborar con nosotros, por lo que hubo que racionar los platos, y al final a los últimos que llegaron les tuvimos que decir que ya no había más condumio

Tras el duro trabajo, por fin pudimos degustar la exquisita paella, aunque algunos tuvimos que compartir ración (para hacer honor a lo de paella solidaria), y tomarnos unas sangrías para acompañar el delicioso plato. Gozamos de unos momentos de descanso, bien merecido para algunos, una agradable conversación y la compañía del sol, que se había unido a nutro almuerzo. Después, los amigos de la asociación Un solo mundo, que tenían un puesto de Comercio Justo, nos invitaron a un café.



Tras la comida y un breve reposo, comenzaron las actuaciones, donde un malabarista hizo las delicias de los niños (aunque no de muchos adultos), y el grupo Cara oculta salío al escenario, justo para ver cómo empezaba a llover y tuvimos que desmontar en escenario a toda prisa, para evitar electrocutraciones innecesarias. Curiosamente, el momento quizás más insulso para los adultos, puede que fuera el más productivo para mí, puesto que Ángela (antigua y querida amiga) me presentó a los del Partido por un mundo más justo, partido que casi nadie conoce, pero a los que voté en las últimas elecciones (ya sabéis a quién vote, jeje), con los que estuve hablando de futuras colaboraciones de ahora en adelante... quién sabe, lo mismo en ese momento comenzó mi carrera política, jaja. Y después de las actuaciones en medio de la lluvia, terminó la paella solidaria, luego extendida con unos licores gracias a la hospitalidad de Enrique y Yolanda, y una cena en un bar cercano a su casa para terminar de disfrutar del día. En próximo acto del 0'7, el sábado 21 de junio, nos engancharemos por la justicia en un puzzle solidario. Habrá puntual información en días sucesivos.

Y esto fue la crónica de la paella, sólo queda agradecer a los que vinieron, a los que ayudaron y a los que no pudieron venir, pero lo intentaron. No sé los demás, pero yo llegué a mi casa con muy buenas vibraciones, y pensando, una vez más, que la vida únicamente se plenifica compartiéndola con los demás, dándose a quien lo necesita y luchando, precisamente, por un mundo más justo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Luis..que bela manifestacion de solidariedad para aqueles que mas necesitan..aqui en Porto Alegre (BRASIL) tambien hacemos almuerzos comunitarios asi..para crianzas con cáncer, viejos que viven en asilos, etc... te felicito pela paella e por nos proporcionar a leitura de cosas lindas que escribes..
besito
Claudia