viernes, 30 de mayo de 2008

Acerca del fracaso

Mi descripción ha debido preocupar a más de uno, y algunos de los que me aprecian y aún no me conocen del todo bien, me han dicho que cómo me considero un fracasado (los que me conocen bien tan sólo se han reído y me han llamado infame, jaja). Voy a puntualizar algo sobre este punto, para tranquilidad del personal.

Vamos a imaginar un niño de 1 año, que está gateando, y poco a poco empieza a caminar. La primera vez que se levanta, está en pie dos pasos, y vuelve a caer (primer fracaso). La segunda vez puede llegar a cuatro, pero cae de nuevo (segundo fracaso). La tercera, ha llegado a andar unos metros, pero al caer se da contra la pata de la silla en la cabeza, y se hace bastante daño. Llora, ha sido su tercer fracaso de tres intentos, pero lo volverá a intentar muchas veces más, hasta que por fin conseguirá andar, y luego correr... a lo largo de su vida tropezará, pero se volverá a levantar y seguirá caminando. Si se hubiera cansado a la décima caída, y no hubiera seguido intentándolo, jamás aprendería a andar.

Con la ciencia sucede lo mismo. El otro día leí que a Thomas Alva Edison, inventor de la bombilla, le costó miles de intentos llegar a conseguir que luciera Si lo hubiera dejado en el intento dos mil, por ejemplo, lo mismo ahora seguíamos con velas (qué romántico). Y qué me decís de los avances sociales; el primer trabajador que en plena revolución industrial se movió por un salario justo y un horario razonable, fue un fracasado en su época, al igual que la primera mujer que soñó con la igualdad entre ambos sexos, o el primer negro que se alzó contra el poder de los blancos... de todos se mofaron, les ridiculizaron. Martin Luther King fue un fracasado, Jesucristo, como figura histórica, fue otro fracasado, Monseñor Óscar Arnulfo Romero murió asesinado, e incomprendido tanto por los sacerdotes más radicales de la Teología de la Liberación, como por los Obispos más conservadores; y así podría seguir con una larga lista de "fracasados", pero que luego su valentía ante lo que tenían alrededor y su lucha por mejorar las cosas, tuvo su recompensa, aunque ellos no pudieran verlo.

Yo distingo entre fracaso y derrota. Fracasa el que actúa, el que lucha, el que se arriesga. Es derrotado el que se deja vencer por los fracasos y se queda quieto.

Ideológicamente sí puede ser que sea un fracasado. Fracasan mis ideas cuando el capital se prioriza ante la persona, cuando vamos perdiendo libertades poco a poco, cuando en España los Obispos se alían con el dinero en vez de con los pobres, cuando se hacen leyes cada vez más restrictivas contra los inmigrantes y la Iglesia no dice nada, etc... y por desgracia este mundo está camino de una situación que dista mucho de la que yo quisiera, y de la que en cierto modo, lucho por ello. Pero eso no va a evitar que siga luchando, que vaya a manifestaciones contra la pobreza, aunque sepa que sirvan para muy poco, que el domingo esté en la paellada del 0'7, empapándome de agua si es que llueve, que escriba en este blog reivindicando un mundo más justo, aunque me toméis por loco, etc. Lo de ser del Atlético de Madrid es algo que no tiene solución, ahí poco podéis hacer, jeje.

Podré fracasar todas las veces que sea, pero espero no quedarme quieto nunca, y si me veis quieto, dadme una colleja para que me mueva.

P.D.- El video es un poco peculiar, pero no venía mal para el tema, dice alguna cosa interesante.



1 comentario:

Anónimo dijo...

Fracasar...prefiro como tu dicestes tentar, tentar...y se for preciso fracasar, fracasar..pois, ainda esa forma eh a que nos hace sentir vivos.
Pior aquele que por miedo de errar (fracasar) se queda quieto, dejando a vida pasar por elle. Yo soy una fracasada en algunos aspectos...mas todos los dias me acordo e pienso en un modo diferente de agir para que mi vida cambie para mejor..
Hasta porque estamos na metade de nossa jornada (40 años y más)...perder tiempo se quedando quieto, noooo!!!
besitos
Claudia