martes, 22 de diciembre de 2009

Reliquia: Las Otras Navidades



A partir de ahora, y de vez en cuando, voy a publicar artículos que escribí hace muchos años en alguna otra publicación (generalmente una hoja parroquial o un Boletín interno de alguna asociación o secta), y que curiosamente muchos años después siguen siendo de rabiosa (por la rabia que me da) actualidad.

Ya que son fechas Navideñas, empezaré esta sección de reliquias con un artículo que escribí para las Navidades del año 2000. Espero que os guste.

LAS OTRAS NAVIDADES

Madrid. Diciembre 2000. Argüelles.

Las prisas por ir al trabajo, volver a casa, salir con los amigos y tantas actividades sociales apenas nos permiten ver que estamos envueltos en publicidad de grandes supermercados que nos dicen que este año tenemos que comprar muchas cosas para hacer felices a nuestra familia y amigos, como si lo único importante fuera el dinero y el tener más que los demás. Estas navidades nos reuniremos todos, lo sentiremos por los familiares lejanos o fallecidos, y desearemos que el año que viene esté lleno de prosperidad y alegría para los nuestros.

Tenemos suerte de vivir donde vivimos, pero vamos a imaginarnos otros lugares donde podríamos haber nacido.

Belén. Diciembre 2000.

Las prisas ya no son por ir al trabajo, son para poder llegar a un sitio protegido donde no haya posibilidades de que caiga una bomba o un francotirador del otro bando siegue nuestra vida o la de alguien de la familia. En el mismo lugar donde nació Jesucristo, Hijo de Dios y ejemplo de amor y paz, llevamos no se sabe ya cuanto tiempo llenos de la guerra y el odio que produce el egoísmo humano. En cada familia se recordarán los muertos de este guerra entre hermanos, entre vecinos, más inútil aún si cabe que el resto de las guerras, partiendo de la base de que todas las guerras son inútiles.

Ceuta. Diciembre 2000.

Escondiéndonos de la policía, la Guardia Civil, o de cualquier persona que nos resulte sospechosa, esperamos el momento en que nos avise el señor al que hemos dado todos nuestros ahorros y poder llegar a la tierra prometida: España. Nos han dicho que allí hay trabajo, comida para todos y que podremos ahorrar para un día poder sacar de este agujero a nuestra familia. No pensamos ahora en los peligros que conlleva este viaje, tampoco nos los han dicho. Ya se ha encargado quien se ha llevado nuestro dinero de callar lo que no le interesa que sepamos: el mar es probable que nos trague esta noche.

Filipinas. Diciembre 2000.

Este año tampoco podremos cenar todos juntos. Tres de mis siete hermanos, uno de apenas ocho años, y mi padre tienen que trabajar en la fábrica de zapatillas Nike, que nos está explotando a todos por cuatro perras. Pero no tenemos otra salida. O eso o la muerte por hambre. Trabajar para que ellos se lleven todo lejos de este país, al mundo rico, y saquen el mayor beneficio posible, aunque eso cueste vidas humanas, explotación de menores, y el cada vez mayor empobrecimiento de los países pobres.

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Podría seguir imaginado situaciones, pero como ejemplo ya vale. Resulta que tenemos que anunciar un reino de Cristo, un reino de amor... ¿Se imaginan lo poco creíble que es un anunciante de una marca de coches y que luego use otra distinta?

Pues es lo mismo, si queremos hacer creíble nuestro anuncio del Reino, debemos vivirlo, y vivir el reino es luchar contra estas injusticias arriba recreadas, cada uno a su manera y en la medida de sus posibilidades (que generalmente son más que las que la comodidad nos dice).

LuisFe




martes, 15 de diciembre de 2009

La canción de tu vida


Cuando una mujer de cierta tribu de África sabe que está embarazada, se interna en la selva con otras mujeres y juntas rezan y meditan hasta que aparece la canción del niño. Saben que cada alma tiene su propia vibración que expresa su particularidad, unicidad y propósito. Las mujeres entonan la canción y la cantan en voz alta. Luego retornan a la tribu y se la enseñan a todos los demás. Cuando nace el niño, la comunidad se junta y le cantan su canción.

Luego, cuando el niño comienza su educación, el pueblo se junta y le canta su canción. Cuando se inicia como adulto, la gente se junta nuevamente y canta. Cuando llega el momento de su casamiento, la persona escucha su canción. Finalmente, cuando el alma va a irse de este mundo, la familia y amigos se acercan a su cama e igual que para su nacimiento, le cantan su canción para acompañarlo en la transición.

En esta tribu de África hay otra ocasión en la cual los pobladores cantan la canción. Si en algún momento durante su vida la persona comete un crimen o un acto social aberrante, se lo lleva al centro del poblado y la gente de la comunidad forma un círculo a su alrededor. Entonces le cantan su canción.

La tribu reconoce que la corrección para las conductas antisociales no es el castigo; es el amor y el recuerdo de su verdadera identidad. Cuando reconocemos nuestra propia canción ya no tenemos deseos ni necesidad de hacer nada que pudiera dañar a otros.

Tus amigos conocen tu canción y te la cantan cuando la olvidaste. Aquellos que te aman no pueden ser engañados por los errores que cometes o las oscuras imágenes que muestras a los demás. Ellos recuerdan tu belleza cuando te sientes feo; tu totalidad cuando estás quebrado; tu inocencia cuando te sentís culpable y tu propósito cuando estás confundido.

No necesito una garantía firmada para saber que la sangre de mis venas es de la tierra y sopla mi alma como el viento, refresca mi corazón como la lluvia y limpia mi mente como el humo del fuego sagrado.

Tolba Phanem - mujer, poeta, africana.





miércoles, 9 de diciembre de 2009

Asientos reservados


El otro día (bueno, hace ya bastantes días, pero debido a las circunstancias no he podido plasmarlo hasta hoy) estaba en el asiento de un vagón del metro sentado, cuando entró una señora mayor. Me levanté para cederle el sitio, y la señora me respondió que me sentara, que había asientos reservados y el que se tenía que levantar para cederle el sitio era la persona que estaba sentado en uno de ellos. Y dicho y hecho, se dirigió a uno de los asientos reservados y le dijo al joven que estaba sentado que se levantara. El chico se levantó y la señora se sentó en el asiento reservado.

Este hecho hizo que me planteara la poca utilidad de los asientos reservados, ya que lo que esta señora hizo no lo suele hacer nadie. Entra una chica embarazada, una persona mayor o minusválida, están todos los asientos ocupados, y si no se levanta nadie, cosa por desgracia bastante habitual en los últimos tiempos (y no le estoy echando la culpa a Zapatero), se queda de pie hasta que alguien se levanta, si no hay otro listillo que haciendo que no la ve, se sienta antes que ella. A mí una vez me sucedió que estando con muletas iba a trabajar, había un asiento libre cuando entré en el vagón, y un chaval, corriendo desde la otra puerta, se fue a sentar en el sitio. Lo que pasa que yo no me corté y con la muleta hice un marcaje del asiento (yo no llegaba, pero la muleta sí), y el colega en cuestión me dijo que no me había visto (¡ja!), me pidió disculpas y me dejó sentarme.

No sé yo la edad media de los lectores de este blog (soy optimista y lo pongo en plural), pero supongo que no será muy alta, así que os animo a que alentéis a vuestros padres (o a alguna amiga embarazada) a que si usan el metro y no hay asiento, hagan uso de su derecho a utilizar los asientos reservados, y de la obligación que tienen las personas sanas sentadas en ellos a cederlos a toda persona que lo necesite, bien porque sean ancianos, estén embarazadas o sean minusválid@s. Así se conseguirá que la idea de los asientos reservados, producto de nuestra insolidaridad, porque todos deberían ser asientos reservados, sea de utilidad pública.




martes, 1 de diciembre de 2009

¿EXISTEN LOS MILAGROS?


15 de octubre de 2009. Según todas las pruebas efectuadas, incluido un PET-TAC (scanner basado en la medicina nuclear), a mi madre, operada en julio de 2008 de un tumor en el colon, se le ha reproducido el tumor y además tiene una posible metástasis en la cresta iliaca (pelvis).

Su sintomatología es que sufre dolores agudos en el abdomen y no puede efectuar deposiciones en condiciones. En abril se le efectuaron análisis de sangre para ver los marcadores que indican la posibilidad de cáncer, resultando negativos. Según el oncólogo, fue un falso negativo.

Se hacen todos los preparativos con rapidez, porque la operación es urgente, debido a esa posible metástasis, y tras la visita el cirujano, la fecha de operación se fija en el 17 de noviembre.

Los preparativos no sólo son médicos; mi madre, profunda creyente, pide a todas sus amistades (alguna monja incluida) y familia que recen por ella, e incluso la semana anterior a la operación le lleva la comunión Antonio, un sobrino segundo suyo, que está preparándose para entrar en el seminario, y el jueves antes le visita el sacerdote de Moralzarzal, la persona que más influyó para la vocación de Antonio y con fama de imponer las manos y tener una gran energía interior, que confiesa tanto a mi padre como a mi madre, lo que les ayuda mucho, especialmente a mi madre, que se siente reconfortada tras el encuentro.

El lunes 16 de noviembre, mi madre ingresa en el Sanatorio del Rosario, bien conocido por la familia por ser ahí donde han operado a mi madre las últimas veces, y donde mi padre ingresa cuando tiene sus crisis respiratorias. Curiosamente, la habitación que le asignan es la misma que en la que estuvo mi padre en su último ingreso, a finales de agosto de este año (por cierto, mi padre lleva tres meses sin tener una crisis, algo inaudito en los últimos tiempos).

Llega el 17, a las siete de la tarde la bajan a quirófano, y empieza la espera. La operación es muy delicada, ya que tienen que quitar la parte final del colon, el ano (los médicos han dicho que mi madre tendrá que llevar colostomía de por vida a partir de la operación) y raspar la parte de la cresta iliaca que esté afectada por el cáncer. Hay bastantes posibilidades de que la operación no concluya con éxito.

La espera se hace larga, aunque afortunadamente pronto llega Inés a hacernos compañía y al poco rato llega también Conchita, amiga de mi hermana y madrina de una de mis sobrinas. Sobre las 10 de la noche nos llaman y nos dicen que podemos bajar a quirófano, que la operación ha concluido. Nerviosos, bajamos mi hermana y yo y esperamos en la puerta, donde al cabo de un rato aparece el cirujano, que nos dice que no ha encontrado nada; ha revisado toda la cavidad abdominal y ni rastro del tumor. Sí tenía muchas adherencias, que han limpiado, y una eventración considerable, que con una malla ha quitado. Comenta que al ser la cicatriz producida por las operaciones muy fibrosa, eso es lo que debe haber hecho que en las pruebas se confunda con un tumor. Según el cirujano, un falso positivo. El tema de la posible metástasis, ni mentarlo.

Hasta aquí todo tiene su explicación médica… ¿todo? No, existe un tema que aún nadie nos ha explicado. El PET-TAC no se limita a lo que “ve”, sino que el diagnóstico se realiza mediante unos marcadores que “localizan” las posibles células tumorales. Y no sólo eso, sino que otro análisis de sangre que le realizaron a primeros de noviembre, da los marcadores tumorales altísimos. Esto puede ser explicado porque las personas mayores con adherencias tienen descompensados estos marcadores, pero el tema del “falso positivo” del PET-TAC no queda nada claro.

Ahora cada uno que tome sus propias conclusiones; lo ideal sería realizarle ahora a mi madre otro PET-TAC y comparar los resultados con el anterior, pero la prueba es lo suficientemente cara como para que la quieran hacer de nuevo sólo por comprobar si ha sido un milagro o no. Se lo puedo proponer al arzobispo, por si la quiere pagar :-P





lunes, 16 de noviembre de 2009

Las hipocresías de la O.N.U.


A veces me hace gracia (por decir algo) la Organización de las Naciones Unidas. Sí, más que gracia, a veces me provoca unas ganas de llorar tremendas.

Veamos algunos organismos que dependen de la ONU: Fondo Monetario Internacional, ACNUR (organización para los refugiados políticos y de guerra), FAO (alimentación), OMS (salud, recientemente galardonada con el premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional). Con éstos es suficiente.

¿Qué sucede si el FMI elabora una propuesta? Es de obligatorio cumplimiento por todos los países, con el riesgo de duras sanciones si no es cumplido. Gracias al FMI, hay países que se pasan toda la historia pagando los intereses de la deuda externa a los países ricos, sin decrecer nunca esa deuda externa. Del tema de por qué tienen esa deuda hablaré en otra entrada más adelante. Es decir, el FMI es un fondo de consolidación de la riqueza de los países que más tienen, en vez de ser un fondo de reparto de riquezas, como debería ser. Primera hipocresía de la ONU.

¿Qué sucede cuando la OMS, la FAO, el ACNUR, o algún estamento similar elabora una propuesta? Por ejemplo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el tema del 0’7% del PNB, la “mediación” en el conflicto Palestino-Israelí, el tema del negocio de los fármacos, el cambio climático, animales en peligro de extinción, los monocultivos (aunque creo que por ese tema ni se han pronunciado), etc. La propuesta, si se aprueba porque los países ricos la aceptan, que muchas ni se aprueban porque no interesa a los ricos, aunque sea buena para el resto (segunda hipocresía de la ONU) se convierte en una recomendación que se puede cumplir o no, y en el más flagrante de los casos, se puede apercibir de sanción al país que se sobrepasa con el tema, pero no va más allá. Es decir, importa más el dinero que el resto, importa más el presente que el futuro (craso error). Tercera hipocresía de la ONU.

Es decir, la ONU sirve para que los países ricos no dejen de ser ricos, y los países pobres, no dejen de ser pobres. El problema está en los países que no somos ni ricos ni pobres, que somos carne de cañón para, si no servimos a los países ricos, convertirnos en países pobres.





lunes, 2 de noviembre de 2009

Por qué fracasé en mis relaciones


El otro día estuve planteándome por qué fracasan con tanta frecuencia las relaciones de pareja, y claro, para entenderlo mejor lo simplifiqué a mi caso particular (si eso se puede llamar simplificar), pensando en algo que hubiera podido hacer fracasar mis distintas relaciones (porque aunque alguien por ahí diga lo contrario, yo tengo éxito con las mujeres, otra cosa es que no me comprendan y la relación luego no dure), y me vinieron a la mente algunos hechos que quizás fueron determinantes en que mis relaciones terminaran. Os los dejo por aquí, por si pueden serivor de ayuda.


Con mi primera pareja estábamos un día en casa, al poco de irnos a vivir juntos, y se sentó a mi lado en el sofá
mientras yo hacía zapping.
Ella preguntó: "¿Qué hay en la tele?"
Yo respondí: "Polvo".
Y ahí fue cuando empezamos a distanciarnos.


Mi segunda novia, e día que celebrábamos el primer aniversario, me estaba esperando en su casa elegantemente vestida y me pidió que la llevase a un sitio caro. La llevé a una gasolinera.
Y ahí fue cuando empezamos a distanciarnos.


Mi tercera pareja y yo y yo estábamos sentados en una mesa en una reunión de antiguos alumnos de la Universidad y me estaba fijando en una chica borracha que balanceaba su copa mientras estaba sola en una mesa próxima.
Mi chica preguntó: "¿La conoces?"
"Sí," dije yo. "Ella es una antigua novia mía... Sé que empezó a beber después de separarnos,hace ya bastantes años y, por lo que sé, nunca más ha vuelto a estar sobria.
"¡Dios mío!", dijo ella, "nunca pensé que alguién pudiese celebrar algo durante tanto tiempo"
Y ahí fue cuando empezamos a distanciarnos.


Cuando estaba con mi cuarta relación, tuve un accidente y fui a la Seguridad Social a por le parte de baja. La mujer que me atendió solicitó mi informa médico para verificar que era cierto lo que contaba. Busqué por todos lo bolsillos y me di cuenta que lo había dejado olvidado en casa.
La funcionaria dijo que lo lamentaba pero que tendría que ir a buscarlo a casa y volver más tarde. En esto, me dijo: "Desabotone la camisa"
Entonces desabotoné la camisa, dejando expuesta mi cicatriz..
Ella me dijo: "Eso es prueba suficiente para mi".
Y procesó mi parte de baja.
Cuando llegué a casa, conté a mi pibita, entusiasmado, lo que ocurriera.
Ella me dijo: "¡Vaya! ¿y por qué no te bajaste los pantalones?, Podrías haber conseguido una invalidez permanente también... "
Y ahí fue cuando empezamos a distanciarnos.


Mi quinta amiga con derecho a roce estaba un día desnuda, mirándose en el espejo de la habitación.
No estaba feliz con lo que ve y me dijo:
"Me siento horrible; parezco vieja, gorda y fea. Realmente preciso de un elogio tuyo.
Yo le respondí: "Tu vista está cerca de la perfección".
Y ahí fue cuando empezamos a distanciarnos.


Llevé a mi último fracaso al restaurante. El camarero anotó primero mi pedido:
"Quiero chuletón poco hecho, por favor." El camarero preguntó:
"¿El Señor no está preocupado por la vaca loca ?"
"No, que ella pida lo que quiera" - respondi.
Y ahí fue cuando empezamos a distanciarnos.


P.D.- Un poco de humor dedicado a mis incondicionales, si es que hay alguno.



miércoles, 28 de octubre de 2009

DEUDAS Y ESQUILME



Hoy en día es por todos conocido el tema de la Deuda Externa de los países subdesarrollados, o al menos todos hemos oído hablar de ello. Lo que quizás no tengamos tan claro como es que hay países que tienen tanto y otros que están debiendo continuamente dinero a esos países tan ricos. ¿Es que lo han malgastado, abusaron de su dinero en el pasado?

Para acercarme a una respuesta al respecto, voy a hacer un viaje en el tiempo, y me iré al siglo X. Las diferencias entre los países africanos, americanos, asiáticos y europeos no eran muy grandes, todas las civilizaciones estaban más o menos a la par en desarrollo y riquezas. Si viajamos más aún en el tiempo, tenemos que admirar la civilización egipcia, la maya, la azteca, la inca, la china, la romana, entre otros, más o menos todas con igual progreso.

En éstas, a nuestros antepasados europeos les dio por conocer qué había allende las fronteras, al igual que a los chinos, por ejemplo. Pero si bien los chinos fueron, vieron y volvieron, el afán conquistador (arrasador) de los europeos les llevó más allá.

Llegaron primero a África, y como descubrieron algunos países tenían el subsuelo lleno de diamantes, oro y otras piedras preciosas, se instalaron allí y empezaron a explotar el subsuelo (y a los habitantes de ese subsuelo).

Luego los españoles descubrimos América, y empezó la ardua tarea de la colonización (invasión), donde les impusimos nuestra religión y cultura, pero a cambio nos llevamos su oro y resto de riquezas. Desde luego, mejor les fue a los americanos del sur que a los del norte, donde los ingleses y sus descendientes no sólo se llevaron las riquezas de los oriundos de allí, sino que prácticamente extinguieron las razas que ahí habitaban. Nosotros les dejamos pobres, pero al menos vivos.

Transcurrió el tiempo, y se fueron independizando los países, primero Estados Unidos y después más países de América y luego de África. Cabe destacar el reparto de países de África, hecho con regla en vez de respetar las distintas culturas allí existentes. El caso es que con la independencia de los países, había que hacer algo para que no se acabara el robo de las riquezas que esos países tenían; ¿qué era lo mejor? Poner en los gobiernos personas afines, y usar el viejo dicho “Divide y vencerás” promoviendo luchas tribales, que además viene muy bien a la industria armamentística y es un modo más de hacer depender a esos países de éstos. Mientras tanto, a nadie le interesaron temas tan poco importantes como la educación, la higiene o la sanidad de esas personas.

En definitiva, llegaron, empobrecieron los países y se llevaron su materia prima, sin dejarles desarrollarse y con el beneplácito de sus gobiernos amigos, que obviamente también se enriquecieron a costa del pueblo. Con este plantel, no es difícil que los países se endeudaran. Entonces llegamos los países ricos, les prestamos dinero para que puedan subsistir, pero comprándonos el material a nosotros y al precio que digamos, y luego les hacemos que nos lo devuelvan con unos intereses usureros. Es como si yo entro en una casa, les robo todo, les doy dinero para que se compren otros muebles (pero que no sea en el Ikea, sino en la tienda que yo diga, donde aparte de ser mucho más caro, me llevo una buena comisión) y les cobro un interés del 20% anual. Así es muy fácil que haya pobres y ricos.




SE BUSCA PAPA NEGRO


Artículo publicado en el diario "El País" el martes, 27 de octubre de 2009, acerca del Sínodo de los Obispos de África. Autor: Miguel Mora


África se perfila como nuevo vivero del catolicismo - Los obispos de la región asumen el discurso antiglobalización y una renovada Teología de la Liberación


El encuentro ha recogido el grito de rebelión de las mujeres

El catolicismo en el continente ha aumentado un 700% en 10 años


Muchos recuerdan en Roma que el día que Karol Wojtyla fue elegido Papa, en 1978, Carlo Cremona, un cura que comentaba el cónclave en la radio, exclamó en directo: "¡Han nombrado a un Papa negro!". Casi 20 años después, la canción Sarà vero, vogliamo un Papa Nero (Será verdad, queremos un Papa negro), fue un éxito en el Festival de San Remo y la canción más oída de 1997.



¿Pero acaso está listo el catolicismo para hacer lo que ha hecho Estados Unidos eligiendo a Barack Obama presidente de la nación? ¿Tendrá el Vaticano alguna vez un jefe negro o, como diría Berlusconi, bronceado?

La idea puede sonar descabellada, pero Filipo Di Giacomo, ex misionero en Congo durante 12 años, recuerda que sería sólo un retorno a los orígenes, "ya que en la serie de los primeros 10 sucesores de San Pedro, cuatro eran africanos o, mejor dicho, afer, es decir, negro de piel".

En las tres últimas semanas, el sínodo africano ha reunido en Roma a 247 obispos y 14 cardenales del continente hambriento. La asamblea, que se cerró el pasado viernes, ha reflexionado sobre los problemas africanos y ha abordado el futuro de una forma crítica.

Sobre el desarrollo, y sus vertientes paz y justicia, los obispos han lanzado duras críticas contra la política financiera y han hecho suyas ideas de los foros antiglobalización. El documento final achaca "guerras y conflictos, crisis y caos" a las "decisiones y acciones de personas que no tienen ninguna consideración por el bien común y, a menudo, a la complicidad trágica y criminal entre responsables locales e intereses extranjeros".

Los obispos han denunciado el saqueo de riquezas naturales por parte de las multinacionales que recurren a la corrupción de las élites políticas locales. "Lo que hacen BP, Shell o Mobil en el delta del Níger no puedo imaginar que lo hagan en el Mar del Norte o en Tejas", dijo John Olorunfemi Onaiyekan, arzobispo de Abuja (Nigeria).

El sínodo reclama un modelo de comportamiento ético a las empresas que operan en África, critica la falta de formación de las clases dirigentes locales africanas y clama contra la Organización Mundial del Comercio, que "sofoca el desarrollo de las agriculturas y las industrias locales impidiendo el autoabastecimiento".
"Al contrario que en el sínodo de 1994, esta vez África se ha contado a sí misma desde dentro", explica Filippo di Giacomo. "Lo que es indignante es que una reunión abierta con un documento que parece escrito por Gramsci y que toca todos los temas que la izquierda invoca en campaña electoral haya sido ignorada por un idiota prejuicio anticlerical. El sínodo ha sido una asamblea del Tercer Mundo como las de Bandung [Indonesia] y Medellín [Colombia] en los años cincuenta y setenta, pero la izquierda, otra vez, ha mirado hacia otro sitio".

Además, en Roma se ha oído el grito de rebelión de las mujeres africanas. El cardenal Turckson, de Cabo Costa (Ghana), reputado sociólogo, dijo que es necesario "evangelizar la cultura tradicional para liberarla de la poligamia, la violencia doméstica, las discriminaciones en las herencias, los matrimonios forzosos...".
Felicia Harry, superiora de la Congregación de las Misioneras de Notre Dame des Apôtres, ha reivindicado que "las monjas no deben servir sólo para enseñar el catecismo, decorar las Iglesias, lavar o remendar los hábitos, sino que deben formar parte de los consejos parroquiales y diocesanos".

La coexistencia con el Islam es otro tema crucial. El sínodo ensalza la cohabitación de países como Nigeria, Ghana o Camerún, alejada del modelo violento que rige en lugares como Sudán, donde ha habido seis crucificados en las últimas semanas.

Los obispos han pedido al Vaticano que adapte las liturgias del continente al rito clásico latino (medida aprobada ya en Congo por el cardenal Ratzinger en 1987). Y han recordado que la disciplina canónica en ambientes de hambre, enfermedad, pobreza y promiscuidad, "debe servir como alternativa social inspirada en las categorías culturales del pueblo y no de las jerarquías".

Además, defienden la versión africana de la Teología de la Liberación, elaborada, entre otros, por dos cameruneses: el teólogo jesuita asesinado Engelbert Mweng, y su discípulo Jean Marc Ela, recientemente fallecido en Canadá. "Nuestras diócesis deben ser modelos de buen gobierno, de transparencia y de buena gestión financiera", dicen las conclusiones. "Tenemos que seguir haciendo lo posible por combatir la pobreza, gran obstáculo a la paz y a la reconciliación. Las sugerencias en este ámbito para crear programas micro-financieros merecen una atención particular".

En la última década, el catolicismo africano ha aumentado sus fieles en un 700%, según el Vaticano, y hoy el 30% de las parroquias italianas tienen párrocos extracomunitarios, en su mayoría subsaharianos. Dentro de 10 años, África será uno de los grandes viveros del catolicismo, y con un 25% de bautizados superará el 20% que habrá en Occidente. "Ese peso se reflejará sin duda en la composición del cónclave", subraya Di Giacomo.

En Roma se esperaba desde hace tiempo que el Papa llamara a algún cardenal africano a trabajar en la Curia. Finalmente el elegido fue uno de los considerados papables, Kodwo Appiah Turkson, de Ghana, que había sido el relator del Sínodo y concelebró la misa con Benedicto XVI. Fue designado para presidir la Comisión de Justicia y Paz, algo así como un ministerio vaticano.





lunes, 26 de octubre de 2009

¿DERECHOS HUMANOS?



El artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ésa que la ONU aprobó en 1948, dice:

1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

En resumen, todos tenemos derecho a vivir en el país que queramos, y mucho más aún a visitarlo.

Parece que queda claro, pero al hilo de mi anterior entrada, lo que está claro es que no se cumple.

Nuestro amigo Theodore no podía salir “legalmente” de su país, porque no le quieren en ningún otro país. Llegó a Marruecos, y tuvo que estar escondiéndose de la policía marroquí, con el riesgo de que si le descubrían, le dejarán en medio de la nada sin ningún tipo de alimentos, a expensas del desierto y las alimañas (no sé ahora mismo si es más alimaña una hiena o los que piensan y permiten esto) y con unas probabilidades de muerte considerables.

Aquí en España somos más civilizados, le podríamos haber echado al mar, y sin embargo somos tan buenos que esperamos que se llene un avión de compatriotas suyos, y les dejamos en su país de origen. Allí no están a expensas del desierto, pero sufrirán la vergüenza del fracaso y, lo que es peor, se encontrarán de nuevo con el mismo panorama del que huían: hambre, subdesarrollo, falta de higiene y sanidad, muy pocas o nulas posibilidades de salir adelante. En definitiva, volverán a intentar venirse a Europa hasta que lo consigan, o ese sueño les venza. Y estarán otra vez expuestos a las mafias (ahí sí tengo claro que una hiena es mucho más civilizada que los indeseables que trafican con personas), y a perecer ahogados en el anonimato del naufragio de una patera más. ¿Somos mucho más civilizados?

Si lo fuéramos, no estaría la policía haciendo redadas continuamente en las estaciones de Chamartín, Plaza de Castilla, Nuevos Ministerios, Atocha y Sol, ni pidiendo papeles a toda persona de color que les da la gana, elaborando órdenes de expulsión a diestro y siniestro e impidiendo la libre circulación de personas (seres humanos, como tú y como yo) que lo único que quieren es un mísero trabajo con el que poder comer y ahorrar algo para salvar a sus familias (la mayoría están casados y con hijos, que viven en su país de origen) que no han tenido la misma suerte que ellos y necesitan su ayuda. Los españoles ya lo hicimos en la postguerra, y no se nos solía tratar como unos apestados.

Si además de incumplir los derechos humanos, no aprendemos de la historia, el futuro que dejamos a nuestro planeta no va a ser muy halagüeño precisamente.



miércoles, 7 de octubre de 2009

UNA HISTORIA REAL


Theodore Nkono nació en Senegal y tiene 25 años. Cuando tenía 21, en vista de las paupérrimas condiciones en las que se encontraba y la falta de posibilidades de futuro en su país, decidió venirse a España, en cierto modo deslumbrado por la quimera que mostraba la televisión cuando, en un bar de su ciudad, la podía ver al atardecer algunos días y por las noticias que llegaban, no muy claras, de algunos conocidos que antes que él habían emprendido su aventura de supervivencia.

Un día salió de su ciudad sin más equipaje que una bolsa de deporte en la que llevaba unos zapatos, unos pantalones, una camiseta, algo de documentación y todos sus ahorros, 450 euros que había cambiado a un libanés que conocía. Y se dirigió hacia España.

Pero el viaje hasta España no iba a ser nada fácil. Tras pasar a Mauritania en un autobús repleto de personas, la mitad comerciantes, la otra mitad jóvenes desesperados como Theodore, se apeó en Rachid, donde tras pagar 30 euros al conductor, buscó otro medio de transporte que le llevara a Argelia, desde donde podría pasar a Marruecos, antesala de España. Alguien le había comentado que podría montarse en un barco y zarpar hasta Canarias, pero la policía española había capturado recientemente al jefe del grupo que los transportaba, y decidió viajar vía Marruecos.

En Rachid contactó con un señor que le llevaba hasta Argel en un camión por “sólo” 100 euros, pero con la condición de que cuando fueran a cruzar la frontera se metiera entre las rudas del camión para evitar ser descubierto. Teo, como le llamaban familia y amigos, aceptó, ya que su fuerte complexión física se lo permitiría. Sin más novedad que el cambio de posición en la frontera, Teo llegó a Argel sólo 10 días después de haber salido de su casa.

Pero lo que no sabía Teo es que ahí comentaban los problemas, cruzar la frontera entre Argelia y Marruecos era misión casi imposible, debido a las fuertes medidas de seguridad que la policía marroquí mantenía en la aduana. Debido a ello, la policía argelina también estaba atenta y detenía a toda persona sospechosa, por lo que Teo tuvo que ocultarse en las afueras de Argel hasta que encontró alguien que le llevó en el maletero de su coche hasta Orán. Al “módico“ precio de 50 euros, Teo llegó a Orán compartiendo maletero con Oussman, un guineano que también pretendía llegar a Europa.

Juntos fueron andando desde Orán hasta la frontera, unos 150 kilómetros que recorrieron huyendo de las patrullas policiales en apenas 4 días. Quedaba la peor parte pasar a Marruecos, pero no les hizo falta esperar mucho, porque al poco tiempo de llegar a Maghnia, conocieron a una persona que les ofrecía llevarles a Oujda por 200 euros ocultos entre los troncos que transportaba en su camión. “El trayecto es corto, pero muy peligroso, me juego la vida llevándoos, por eso el precio tan elevado” les dijo. Como no tenían más remedio que cruzar cuanto antes, aceptaron.


Llegaron a Oujda sin contratiempos, en un camión atestado de subsaharianos, y en la frontera, por un agujero de la lona, a Teo le pareció ver cómo el conductor del camión ofrecía un fajo de billetes al policía, que éste recogía con una sonrisa en la boca mientras abría la barrera. Oujda parecía una ciudad sitiada por la policía, por lo que el camión dio un rodeo y les dejó a unos 10 Km. Al sur. Ya eran 37 compañeros de marcha, los que tenían como meta cruzar el estrecho. En pequeños grupos, para no ser descubiertos por las patrullas de la policía marroquí, que disparaba contra todo el que ofreciera resistencia, y al que no le llevaban en un camión al desierto argelino, donde le dejaban tirado amenazándolo de muerte si volvía a Marruecos, se dirigieron andando a Nador, a poco más de 100 Km. de distancia, y ya muy cerca de Melilla, ciudad que habían escogido para entrar en España, dada la dificultad de hacerlo por Ceuta, donde tanto españoles como marroquíes se habían tomado en serio la lucha contra lo que ellos llaman inmigración ilegal.

Llegar a Nador fue muy complicado para Teo y los cuatro subsaharianos que le acompañaban (Oussman, del que ya se había hecho inseparable; su compatriota de Guinea Konakri Mohammed; y Sadio e Ibrahim, dos hermanos procedentes de Mali), pero tuvieron más suerte que varios de los que habían cruzado la frontera juntos, que fueron detenidos por la policía, apaleados y devueltos sin miramientos al desierto argelino. Pero por fin, 3 meses después de dejar su casa, veía España a distancia, aunque fuera ese alto muro que le impedía su entrada.

Los cinco compañeros de aventuras buscaron la mejor manera de llegar a Melilla, pero todas se hacían inviables. El tiempo iba pasando, y con él las posibilidades de llegar a España se desvanecían, puesto que la policía marroquí acechaba, y ya tenían conocimiento de varios ataques de éstos contra subsaharianos, algunos acompañados de disparos que habían provocado alguna víctima mortal. Además, el dinero se iba gastando, y sabían que para llegar a España tendrían que desembolsar un mínimo de 500 euros, dinero que Theodore nunca tuvo. En uno de estas ofensivas, la policía detuvo a los dos hermanos malienses, y Mohammed huyó en dirección distinta a la de Teo y Oussman, por lo que perdieron el contacto con él.

Pero pronto, otra vez la suerte se iba a aliar con nuestro amigo, y pudieron esconderse en los bajos de un camión que cruzó a Melilla, donde pudieron entrar sin ser descubiertos, gracias a que el militar español que estaba en la aduana estaba hablando por teléfono con su novia y no prestó mucha atención al camión de transporte de frutas que pasó delante de él. Teo había llegado a España cuando pasaban 97 días del comienzo del viaje.

Pero un subsahariano en Melilla es rápidamente pasto de la policía, y al día siguiente fueron detenidos y trasladados al CIE (Centro de Internamiento para Extranjeros) de la ciudad. Allí estuvo unos días, pero dadas las condiciones de hacinamiento que existían en el mismo, la policía en colaboración con la Cruz Roja fletó un barco que transportó a 50 africanos elegidos al azar a la Península Ibérica, concretamente a Málaga. Teo era uno de ellos, había cumplido su sueño de supervivencia, aunque tenía en un papel una orden de expulsión que no sabía muy bien lo que significaba ni las consecuencias que ello traería.

En Málaga, sólo y con apenas 60 euros en su bolsillo (por lo menos había tenido la suerte de no ser víctima de robos y otros actos vandálicos), Teo empezó a darse cuenta de que lo visto en la televisión no se correspondía con la realidad, pero como era una persona trabajadora, se dijo que en España podría sobrevivir con tesón y algo de suerte, suerte que hasta ahora le había acompañado. Como lo único que conocía de España era Madrid y Barcelona, y el billete que podía pagar era hasta Madrid, compró uno en el primer autobús que salía de Málaga, y al amanecer del día siguiente llegaba a la Estación de Autobuses de Méndez Álvaro, con 21 euros en su poder y la bolsa con más ilusiones que ropa.

Anduvo sin rumbo fijo, admirando la ciudad que le cobijaría a partir de entonces, y tras varias vueltas, ya a media mañana, conoció en una plaza grande cerca de una estación de tren a un compatriota suyo que vendía artesanía, que le dio alguna dirección donde podría comer (llevaba más de 2 días sin hacerlo) y con suerte hasta le conseguirían un hueco donde dormir a cubierto.

En una de esas asociaciones le hablaron de los top-manta, y que podría ganarse algo de dinero con el que comer y con suerte pagarse una habitación compartida, y sobre todo conocer a otros compatriotas suyos y juntos buscar trabajo con el que poder sobrevivir. Y así hizo, contactó con alguien que le dio unos cuántos CD’s y le indicó un sitio donde vender.

Pero la suerte le abandonó una noche en la que un policía vestido de paisano le detuvo, le condujo a comisaría y le denunció por un delito contra la propiedad intelectual. Tras pasar la noche en comisaría, fue puesto en libertad con otra orden de expulsión, la segunda en una semana.

Pasó el tiempo, Teo fue pasando por algunos comedores, albergues de indigentes y siguió vendiendo CD’s para ganarse la vida, hasta que un día se puso en contacto con una asociación que le ofreció una casa donde vivir, comida y posibilidades de formación para encontrar un trabajo digno. Parecía que la suerte había vuelto a juntarse con él… pero un día, una pareja de Guardias Civiles le detuvo por el único delito de ser negro, le pidió los datos, y al tener una causa contra la propiedad intelectual, le llevó al CIE de Aluche, donde a no ser que la suerte le dé la mano, pero de verdad, espera su deportación a Senegal, donde tendrá que empezar de nuevo a pensar cómo venir, o empezar a morir poco a poco de hambre y de vergüenza por no haber conseguido su objetivo.

Si has leído esto, reflexiona si es justo lo que le pasa a Teo, en mi próxima entrada en este blog, diré lo que pienso al respecto.

(Esta es una historia real, algunos datos han sido modificados para preservar el anonimato de nuestro protagonista)





jueves, 24 de septiembre de 2009

NUESTRO CAMINO DE SANTIAGO EN 80 FRASES


EPÍLOGO

Estas son las frases que han marcado nuestro Camino, bien por repetidas, bien porque nos han llamado la atención poderosamente. Son frases nuestras, de personas con la que nos hemos cruzado, algunas que hemos leído… en definitiva, frases que han permanecido en nosotros, siempre (o casi siempre) llevándolas con muy buen humor.

1. ¡No queda nada!
2. ¡Qué mal huelo, tío!
3. Dos kilómetros y llegáis.
4. Si fuera más listo estaría en la NASA y no en el FEVE.
5. ¿Qué comimos ayer?
6. ¿Es la hora de la cervecita?
7. ¿Ya llevamos tres horasa?
8. Buen Camino.
9. ¿Puede ser con nata?
10. Por ahí hay un atajo.
11. ¿Qué me has metido en la mochila, que pesa más que ayer?
12. Cinco… y dos piedras.
13. creck creck (pisando caracoles).
14. GROOOOOUUUAAARRRRRGGGGGGG (mis eructos).
15. PPRRRRRRRRRRFFFFFFFFF (sus pedos).
16. CATAPUM (sus no caídas aparatosas).
17. ¿Estás bien?
18. ¡Que me corten los pies!
19. Habrá que comprar el desayuno.
20. ¿Me pasas el Voltarén?
21. Ahora un licorcito, ¿no?
22. Arriba o abajo… (las literas).
23. Día sin pulpo, ¿no?
24. Hay huellas de lobo, ésta es zona lobera.
25. Llama a tu madre.
26. ¿Ya estás despierta?
27. ¡¡Mi pareo!!
28. ¡¡Mi calcetín favorito!!
29. ¿Puede ser yogur natural sin azúcar?
30. I understand.
31. Quiero una linterna porque no veo bien.
32. Nos sigue la Santa Compaña.
33. ¡Qué pocas ganas de trabajar tienen!
34. Son turigrinos.
35. Con esas botas tan limpias éstos no han andado nada.
36. Y ahora, ¿por dónde vamos?... si hay duda, de frente.
37. ¿Te duchas o me ducho?
38. Joder, podrían señalizarlo mejor.
39. ¡Tira, nos vemos en Santiago!
40. ¡Baja, baja!
41. Mi vida entera.
42. Mi sapito.
43. No me estoy quejando, ¿eh?
44. ¿Está limpio el baño?
45. ¿Tiene baño dentro la habitación?
46. Treinta euros la habitación.
47. Coño, te juro que he visto a Javi, el cuñado.
48. ¿Aute o Silvio?
49. Las babosas parecen gominotas.
50. ¡Sigue, que yo te cojo!
51. Una fuente, voy a beber.
52. ¡Qué encanto Rosa!
53. ¡Qué majo Carlos Giner!
54. ¡Qué buena Marta!
55. A las cinco de la mañana, ¿no?
56. ¡Pareces un cura!
57. Mira, un colega tuyo.
58. Cuando lleguemos a Madrid se acaba todo esto.
59. No hay más que italianos.
60. Otro boy scout, ¿de qué color es la pañoleta?
61. En Arzúa podéis ver la exposición fotográfica y el monumento a la quesera.
62. ¡Control, control, control!
63. En el ordenador se ven mejor las fotos.
64. Las ciudades de noche son bonitas, si están bien iluminadas.
65. Claro, como no me haces caso.
66. Hago el Camino con mi novio.
67. ¿Ya somos novios?
68. Debo …. Euros al fondo por el tabaco.
69. Cada vez tenemos menos pinzas.
70. Te he dicho cienes y cienes de veces…
71. Qué bonita la estación de Villaviciosa.
72. ¿Por qué?, ¿por dónde?
73. Siempre nos ponemos igual.
74. Si quieres hacemos el pino.
75. Pero qué patoso eres, más que yo.
76. Ese tío es todo un personaje.
77. ¡Vaya menda!
78. Entre las nueve y las diez alguien abrirá la exposición.
79. En Galicia el Camino es mejor.
80. José se va a descojonar.



miércoles, 23 de septiembre de 2009

CAMINO DE SANTIAGO 2009. DÍA 19: SANTIAGO - MADRID


25 de agosto de 2009

Nos levantamos sobre las 10:30, hoy no llueve, tenemos nubes y claros en el cielo, aparte de obras en la calle que hacen bastante ruido, y que me despertaron hace tiempo ya. Me voy a duchar y, ¡Oh, sorpresa!, el agua sale marrón; la dejo correr un buen rato y como el color del agua, aunque se ha aclarado algo, sigue siendo marrón, voy a recepción, donde me dicen que están de obras (de eso me había dado cuenta desde las ocho y media de la mañana) y no pueden hacer nada, es culpa de las obras. La única solución es que deje correr más el agua hasta que deje de salir marrón. Eso hago, pero después de un buen rato con el agua corriendo (menos mal que en Galicia no hay problema de sequía) no deja de tener el mismo aspecto marroncillo (de barro, no creáis otra cosa).

Es momento para que Inés entre en escena, así pues baja, habla con recepción, y nos dejan el cuarto de baño de otra habitación donde parece que el agua sale clara. Nos duchamos, volvemos a nuestra habitación a hacer las mochilas, pagamos y nos permiten dejar las mochilas en el hotel, así que libres del peso vamos a Zara, donde Inés compra un jersey de lanilla, y posteriormente damos un paseo hasta la Plaza del Obradoiro a ver a la gente pasar, por si acaso nos encontramos con la pareja de alemanes, que según hablamos tenían previsto llegar hoy a Santiago. De camino compramos algo de desayunar en una pastelería y yo reconozco que con tres bollos me he pasado un poco. Los comemos en la entrada de la plaza y tras pasar por la fuente de nuestra plaza para que me lave las manos y la cara (me he puesto hasta arriba de chocolate) entramos en la Plaza del Obradoiro y nos sentamos a observar.

Estamos un buen rato, y como no vemos a nuestros amigos, caminamos por una zona de Santiago donde no habíamos estado estos días, al otro lado de la plaza, y tomamos una cerveza en una terracita muy chula, en una mesa a la sombra y solitaria, como le gusta a Inés. Mientras nos tomamos de tapa nuestros frutos secos y triskies, y damos de comer a las palomas que por ahí circulan, observando su imposibilidad de comer triskies (os invito a hacer el experimento), pero como no parecen muy listas, siguen picando, provocando alguna escena un tanto graciosa. Al terminar las cervezas seguimos paseando, paramos en una tienda a comprar una camiseta del Camino para mí, y nos topamos con el mercado de abastos, muy bonito y funcional, y con una calle que tiene un zoco árabe, pero está cerrado. Volvemos a la terraza donde tomamos la caña a comer, y comemos ensalada mixta y cordero al horno (Inés) y ensaladilla rusa y rodaballo a la plancha (yo), degustando los segundos platos, que son realmente exquisitos.

Para reposar la comida vamos de nuevo a la Plaza del Obradoiro a observar a la gente que llega, a sentarnos y a medio dormir la siesta. Hablamos con un hombre que se está curando las ampollas y os cuenta que ha hecho el Camino Portugués desde Tuy y que su hijo, como es militar, lleva casi todo el peso. Tras ello vamos a una terraza muy cuca en la Vía Sacra, a tomar un ron con Coca Cola (Inés) y una copa de orujo de café (yo) para hacer tiempo, ¿eh?

Queremos ver una exposición virtual sobre Galicia que empieza a las cinco (y dos piedras)



Conseguimos entrar en la exposición de Galicia Virtual y nos sorprende muy agradablemente, con botafumeiro, carreras por las calles de Santiago (soy medalla de bronce… en una carrera de tres coches), visitas submarinas, una especie de Google Galicia e imágenes dinámicas entre otras cosas, además de una montaña rusa. Dura más de una hora, pero se nos pasa cortísimo.

Cuando salimos de la exposición, ya es hora para ir al hotel a recoger las mochilas y de dirigirnos a la parada del autobús que va al aeropuerto, no sin antes echar una guerra de aislantes y después tirarlos a un contenedor de reciclaje, para evitar tener peso de más y pagar suplemento, que nos han dicho que Ryanair es muy estricto con eso y saca pelas de cualquier cosa. Pero nosotros tenemos la lección muy bien aprendida y las mochilas tienen la medida adecuada y pesan menos de 10 Kg. No nos van a sacar dinero estos tipos. Llegamos a la parada a las 7:50 y yo he mirado que el autobús pasa a las 8, así que lo tenemos todo controlado… todo menos el horario del autobús, que realmente tiene como hora de paso las 8:30, por lo que no son queda más remedio que tomar unas cervezas para hacer tiempo. Cuando viene el autobús, nos montamos, llegamos al aeropuerto con nuestras mochilas reglamentarias para que no nos cobren más por el equipaje, entregamos el billete en el mostrador de Ryanair y, ¡sorpresa!

Nos dicen en facturación que si no tenemos impresa la tarjeta de embarque tenemos que pagar 40 € más cada uno. En ningún momento de la compra por Internet le ha aparecido a Luis esa información, así que nos dirigimos a la oficina de información de Ryanair a pedir explicaciones, explicaciones que no nos dan y sólo dicen que la culpa es de Atrápalo y que tienen orden de que si no se paga, no se viaja, aunque les duela en el corazón. Insistimos en hablar con el encargado, que nos dice lo mismo, pero con malos modos: “No le voy a pagar yo su tarjeta de embarque”. Al final por mucho que Inés, muy asertiva y correctamente, explica la situación, cuando se tratsa con estafadores profesionales no hay nada que hacer y no stoca pagar los 85 € de la puta tarjeta de embarque (uy, perdón).

Y para joder más la cosa, en el aeropuerto de Lavacolla (me tocas la nariz) no hay un puñetero televisor donde pongan el partido del Atlético de Madrid. Nos llama Geli, y habla con Inés, porque yo tengo tal cabreo que me puedo desahogar con ella y no es plan.

Embarcamos en el avión con un mosqueo considerable, y en la cola de embarque unos italianos (cómo no) nos preguntan no sé qué chorrada acerca de la Plaza del Obradoiro, a lo que contestamos como podemos (más usando la imaginación que el conocimiento). Entramos en el avión con asientos sin numerar (como si fuera un autobús urbano), momento en el que me desahogo escribiendo esto que me ha pasado con los cabrones de Ryanair.

El vuelo transcurre sin incidencias, salvo que el aterrizaje es un tanto brusco, y como no todo podía ser malo, en el aeropuerto está Marta prima esperándonos. Nos lleva a casa mía, y ahí termina una maravillosa aventura que, como la vida misma, se encargó de ir forjándonos las vacaciones a su manera, mientras nosotros hacíamos otros planes. Mejor la vida misma. 

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lunes, 21 de septiembre de 2009

CAMINO DE SANTIAGO 2009. DÍA 18: FINISTERRE - SANTIAGO


24 de agosto de 2009

Nos despertamos sobre las 9 de la mañana, y llueve, ¡Diluvia! Esperamos por si llama Álvaro, estamos un rato activándonos y bajamos ya nuestras cosas y a ver si conseguimos pagar la mariscada, si ya funciona el lector de tarjetas. Hay suerte, y podemos pagar. Llueve mucho.

Vamos a desayunar a un bar enfrente de la parada del autobús, y el camarero nos suelta una disertación sobre el Camino; habla de que el Camino hay que hacerlo sin prisa, con todo el tiempo del mundo, sin importar hacer 10 kilómetros cada día, pero disfrutándolos y con tiempo. Eso está muy bien, pero claro, si tienes un mes de vacaciones, una semana tienes que estar con la familia y otra preparando el trabajo, lo veo un tanto utópico. Además, en vez de hablar tanto, ya podría haberse duchado esa semana, porque huele a haber estado unos cuántos días sin ducharse, no sé cómo puede aguantar su compañera de barra. Para hacerse el simpático, me dice cuando nos vamos, que la próxima vez que haga el Camino de Santiago, lo haga sin la “jefa”, refiriéndose a Inés, a lo que le respondo, obviamente, que no, más que nada porque supongo a lo que se refiere cuando le veo mirar a las extranjeras que están en el bar de forma libidinosa (vamos, que se le cae la baba con ellas).

Después cruzamos la calle y nos resguardamos en la parada del autobús, esperando que llegue, ya que Álvaro no nos ha llamado. En lo que llega el autocar la parada se llena, y cuando viene se agolpa toda la gente alrededor del mismo, y curiosamente los extranjeros son los que más “empujan” para colarse. Mención especial a una chica que se nos pone delante con todo su morro, cuando estamos entrando en el autobús, porque sus amigos están allí. Y como sus amigos ya han colado a otras cuatro personas, nos plantamos y le decimos que se ponga al final, y tras un leve pique y cruce de palabras en inglés, no consigue su objetivo y pasa detrás de nosotros.

Una vez en el bus, ya de camino a Santiago, disfrutamos de la belleza de las vistas, y eso que el tiempo no acompaña, pero quizás ese paisaje brumoso le da un aire más gallego a la estampa. Pasamos por las rías altas, desde Finisterre hasta Noia, admirando las rías, las playas, las aves marinas, las costas escarpadas… así dos horas; joder, qué sueño. Pero cuando despierto, siguen las rías, las playas, las costas escarpadas y tal y tal…

Llegamos a Santiago de Compostela tras casi tres horas de viaje, y cogemos otro autobús, pero éste urbano, para ir a la Plaza de Galicia, donde está el hostal. Ahí descansamos un poco, y como sigue lloviendo vamos a comer a un sitio cercano. Nos ponen en una mesita pequeña, comemos croquetas y raxo (Inés) y empanada y pollo (yo), y como sigue lloviendo, volvemos al hostal a dormir una buena siesta.

Al despertarnos, damos una vuelta por el centro, con visita a la Plaza del Obradoiro y paso por una tienda donde nos dan a degustar productos gallegos (tarta de Santiago en sus distintas variedades, quesos, chocolates y orujos varios) y se portan de maravilla con nosotros, dándonos consejos sobre el equipaje en el avión. Como aún nos quedan en el hostal algunos tickets de los que nos dieron llegando al Monte do Gozo, vamos al hostal a por ellos. Entramos en un sitio del casco antiguo a tomar el vino, y como nos gusta, nos quedamos a cenar ahí, en una mesita muy coqueta. Cenamos un menú exquisito compuesto de gambas a la plancha (así nos resarcimos de las gambas de la mariscada de ayer) y chuletas de cordero.

Tras la cena, una vuelta por la ciudad, que de noche es también muy bonita y muy bien luminada, y hago unas cuántas fotos. En la Plaza del Obradoiro escuchamos a la tuna, y después nos vamos a tomar una copa a la Plaza de Fonseca, donde estamos de risas con los camareros, que son muy majos.

Las plazas son todas muy bonitas y más de noche. Ésta, la de Fonseca, es especialmente agradable y acogedora. Es nuestra última noche, ya no llueve; el tiempo al final nos ha acompañado y cenando hemos recordado buenos y no tan buenos momentos del Camino. El balance es positivo, como siempre es Luis.

Para mí no ha habido malos momentos, salvo las tardes de Arzúa, que fueron un tanto aburridas, hartos de ver a la quesera, menos mal que ganó el Atleti.

Le doy mi navaja a unos extranjeros, porque pidieron un sacacorchos a los camareros, y como yo la pensaba tirar porque no me la dejan llevar en el avión, mejor que la aproveche alguien. El agraciado dice: “Oh, my God!”, ¡por fin lo oigo!

Vamos al hostal dando un paseo, y nos acostamos para dormir nuestra última noche en Santiago de Compostela… de momento.

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viernes, 18 de septiembre de 2009

CAMINO DE SANTIAGO 2009. DÍA 17: SANTIAGO - FINISTERRE


23 de agosto de 2009

Después de una buena noche (bueno, a las 6 Luis se levanta de nuevo a cargar la batería de la cámara) dormimos por fin bien y nos levantamos con ganas de ver Finisterre.

Todo va cuadrando muy bien a lo largo del día. Pagamos la habitación y cogemos el bus de las 8:30, que llega a las 8:40, hacia la estación de autobuses, que nos llevará a Finisterre. Según llegamos se nos presenta una persona preguntando si hablamos español y ofreciendo su coche para llevarnos a Finisterre, por el mismo precio del autobús, pero en una hora en vez de en tres. Aceptamos con una condición:
“Si no nos vas a secuestrar” y tras ver que el coche no es una tartana.

Después de desayunar zumo y croissant nos metemos en la furgo Mercedes de Álvaro. Resulta un tipo muy interesante que nos va amenizando el viaje y nos resulta muy entretenido. Entre política (Pepe Blanco y la corrupción política de todos), e historias de peregrinos en el faro (alguno que se aventuró más de lo debido y terminó en el mar). Además nos aconseja varios sitios para tomar la mariscada, mucho mejor en Finisterre que en Santiago, dónde va a parar.

Nos deja en la misma puerta del hotel y antes nos indica el camino para llegar a la playa de “Mar de Fora” para ver la puesta de sol porque según él es mucho más bonita y solitaria (además podemos conseguir raíces alucinógenas, como un chaval del que nos cuenta su historia) y con la posibilidad de ver delfines.

En el hotel nos reciben muy bien y nos cobra
(cuando consiguen poner en funcionamiento el lector de tarjetas, que está sin batería) África, una niña preciosa, con rizos en su melena larga y un chupete enorme. Además nos ofrecen una mariscada a buen precio (como paga Luis a mí es eso lo que me parece). Subimos a la habitación y es la primera vez que no desparramamos el interior de las mochilas por toda la habitación (vaya, tomar posesión del terreno).

Con muchas ganas empezamos a subir el faro; las vistas son preciosas: mar a un lado, montaña a otro… lástima de carretera sin andadero. A mitad del camino nos encontramos una estatua de un peregrino y nos hacemos unas fotos… son a contraluz y no salen bien.

Llegando al faro, en la puerta, Luis y otro hombre se quedan con las miradas fijas, tan fijas que me inquieta… ¡Carallo!, del Ministerio, Silverio.
(no le reconocí al principio, por eso el mosqueo).

Yo he tenido una sensación como de haber estado ya aquí alguna vez… es posible, con mi mala memoria.

Vemos la exposición de fotos de “A Costa da Morte” con los compis, y salimos a quemar los malos sentimientos del Camino, para purificarse, dicen. Mi palo de madera, el que me acompaña desde Asturias, acaba ardiendo en un agujero junto con ropa de otros peregrinos… ha sido un gran apoyo para mí, pero reconozco que Luis lo ha sido bastante más.

Bajamos al acantilado para ver el mar más de cerca. ¡El mar!, ¡cómo me gusta!, hacemos más fotos y retornamos a Finisterre. Parada en una fuente de la carretera por Luis, que no lo puede evitar, y llegada al puerto de Finisterre. Gaviotas, barcos, descanso de pies y vuelta al hostal, donde nos espera la gran mariscada, rica, rica.

¡Carallo, he venido al camino con un sapo! ;-)
¡Joder, uno no puede eructar a gusto.!

Percebes, almejas, navajas, mejillones (y dos piedras), langostinos, vieiras, cigalas, gambas (nada buenas) y tres nécoras sólo para mí, ¡¡qué placer!! Vino blanco y licorcitos, de hierbas para mí y para Luis, que pide licor de café, vermouth, hierbas y por fin licor de miel.

Al pagar con la tarjeta dicen que no hay papel en la máquina, que saquemos dinero y paguemos en efectivo. Tanto fallo con el lector de tarjetas me mosquea.

Vamos a la habitación, nos intentamos activar, pero si el orujo de café me quita el sueño, el de miel consigue todo lo contrario, y me quedo dormido enseguida.

Después de la siesta vamos a ver la puesta de sol a la playa de “Mar do Fora” y hago cienes y cienes de fotos, tanto a rocas, como a olas y al mar, porque se está nublando y no podemos ver la puesta de sol como nos gustaría. Hay olas considerables, y no me baño porque haciendo una foto me meto un poco, viene una ola que me cubre hasta el muslo y noto la resaca con cierta fuerza en los pies.

Una playa fantástica, salvaje tanto por el mar como por el entorno, tarde agradable que consigue sacar de mí la mala leche con la que me levanto de la siesta. El mar está precioso.

Tras la puesta de sol sin sol, volvemos al hostal, con sesión de fotos a Luis con su nuevo look, pero no nos da tiempo a ducharnos antes de cenar, así que vamos con la arena de la playa. Buscamos sitio y entramos en un restaurante cerca del puerto donde cenamos ensalada de calabacín y mozzarella (muy rica) y chuleta de ternera (para mi gusto muy hecha, y eso que la pedimos al punto), todo ello muy bien aireados porque el camarero se empeña en dejar la puerta abierta.

Tras la cena buscamos un cajero, pero como no hay ninguno de Servired, paso de dejarle comisión a los bancos y no saco dinero; total, el problema es del hostal, no voy a pagar yo por ellos. Buscamos un sitio donde tomar algo y encontramos un pub con mucho encanto, unas vistas preciosas al puerto de Finisterre y una decoración un tanto abigarrada, pero muy curiosa. Nos tomamos una copa, y nos vamos al hotel a descansar.

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jueves, 17 de septiembre de 2009

CAMINO DE SANTIAGO 2009. DÍA 16: PEDROUZO - SANTIAGO DE COMPOSTELA


22 de agosto de 2009

Nos despertamos a las 5 de la mañana tras haber pasado una noche apenas sin dormir, pero las ganas de llegar son muchas y a las 5:30 empezamos a caminar con un buen ritmo. Tal es así que en poco más de una hora ya hemos hecho 6 kilómetros. La noche está nublada y no se ven estrellas como ayer, pero la lluvia nos respeta e incluso en algún momento se deja ver algún lucero entre las nubes. Caminamos junto con más peregrinos, de tal forma que las linternas que se mueven en la oscuridad vuelven a dar la impresión de que caminamos cerca de la “Santa Compaña”, bien delante, bien detrás. Un poco antes de que amanezca pasamos al lado del aeropuerto de Lavacolla (y dos piedras) y se escucha un avión muy de cerca, pareciendo que va a despegar sobre nuestras cabezas. Preparo la cámara de fotos para hacer “la foto”, pero el avión se desvía y no le vemos despegar.

Cuando empezamos a subir el Monte do Gozo, paramos en un bar a tomar algo, y nos ofrecen dos vales para dos copas de albariño, junto con dos bolsitas de orujo blanco. Tomamos algo, descansamos un rato y al salir les pedimos otros 2, y nos los dan, y además poco después encontramos unos cuantos vales más, pero ya sin la bolsita de orujo blanco.

El camino hacia el Monte do Gozo es muy entretenido, porque hay mucha gente acompañándonos, y todos de muy buen humor (menos un grupito que estaba discutiendo) porque ya llegamos a Santiago. Al llegar al Monte del Gozo la gente se desvía para hacerse fotos junto al monumento que construyeron hace años, pero nosotros pasamos de largo, porque desde ahí cuesta mucho ver las torres de la Catedral (y además, ya sabemos que estamos cerca) y además nos parece muy feo dicho bicho, lo cual decepciona a Inés un poco ( a mí no, porque ya lo conocía).

A partir de ahí, nos seguimos acercando a Santiago, bebo de mi fuente favorita en la entrada de la ciudad, que no sé si la han cambiado de sitio o es que no la recuerdo bien desde la última vez, y un poco antes de entrar en la Plaza del Obradoiro paramos porque a Inés le duelen mucho los pies y así, tras el descanso, entramos en la Plaza con mejor talante. La verdad es que a mí se me está haciendo muy larga la entrada en santiago, no lo recordaba tan pesado; de hecho, en alguna ocasión me parece que han desviado el Camino, pero luego voy viendo cosas que me recuerdan al Camino original.

Tras el descanso, continuamos, llegamos al casco antiguo de Santiago, lo cual nos anima, aparte de por la proximidad de la catedral (de la que ya hemos visto las torres), por la belleza del paseo. Llegamos a la puerta del perdón, nos hacemos una foto, y entramos, por fin, en la Plaza del Obradoiro. ¡ULTREYA! Estamos un rato viendo a los peregrinos que celebran el final del Camino, nos encontramos con Santos, le saludamos (ya nos acordamos de su nombre), nos comenta que llegó ayer y nos vamos a la oficina de información a pedir información de la calle del hostal, la estación de autobuses, actividades en Santiago estos días, etc.

Por fin estamos en Santiago y estamos emocionados, pero no tanto como nos habría gustado. Nos han faltado experiencias compartidas con otros peregrinos y kilómetros; aún así, es fantástico y alucinante observar la llegada de la gente a la Plaza del Obradoiro, que recordaba bastante más grande. También recordaba más grande la Catedral por dentro, que está en obras.

Envío un mensaje a Rafiki y otro a Rosa: ¡ULTREYA! Y recuerdo a Víctor, Puri y Aurori, pero la tienda de la Catedral no es lo que era y ni pregunto por ellos.


Tomamos una cerveza para procesar la información, y nos vamos al hostal; nos duchamos, dejamos la ropa en recepción para que nos la lleven a la lavandería (qué nivel), y salimos a comer. El ambiente es tan bueno, que da gusto recorrer las calles, así que antes de comer damos una vuelta por el casco antiguo, cerca de la plaza, y vamos viendo los bares para elegir bien. Entramos en uno por 10 euros, nos sentamos, y cuando nos trae la carta vemos que no está incluida la bebida, así que nos levantamos y nos vamos. Vamos a otro, ya un poco más alejado de la plaza, preguntamos si está incluida la bebida en el menú, y nos responde el camarero que no, pero que él nos invita a sangría, que la hace muy rica. Comemos gambas a la plancha y media lubina al horno cada uno (ahí está el truco, siempre que la hemos pedido en otros sitios, la ponían entera).

Al terminar volvemos a la Plaza del Obradoiro a ver más peregrinos y su alegría, me echo una mini siesta y después, cuando ya consigo sentir el culo tras haber estado sentado más de media hora en la piedra de la plaza, vamos al hostal a descansar. Vemos una película en la televisión (Cuando un hombre ama a una mujer) y después vamos a dar una vuelta por Santiago. Llegamos hasta el colegio donde dormí en 1993, cuando hice la peregrinación por primera vez (aún me acuerdo de cómo llegar), compro jabón de afeitar y cuchillas para el mismo fin,y vamos al hostal, donde me afeito mientras Inés descansa de los pies.

Vamos luego a cenar, y cenamos navajas y pulpo (mitad bueno, mitad no tanto). Los camareros son muy majos, y estamos muy a gusto cenando. Tras ello, otra vuelta por Santiago (da gusto pasear por esta ciudad, y de noche está muy bien iluminada), nos hacemos una foto en la Plaza de las Platerías (nuestra plaza), donde hay un chico haciendo un espectáculo de risas y malabares, que disfrutamos durante un rato, riéndonos mucho de las ocurrencias del artista. Tras ello, vamos a tomar una copa a una de las placitas del casco antiguo, en la Travesía do Franco.

A estas horas, 23:30, estoy muy cansada, pesan los días fuera de casa y la decepción personal por no haber conseguido hacer todo el Camino. Luis lo hace todo más fácil y me hace siempre ver el lado positivo. “Año Santo de excursión”




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CAMINO DE SANTIAGO 2009. DÍA 15: ARZÚA - PEDROUZO


21 de agosto de 2009

Nos levantamos a las 5 de la mañana, nos vestimos y desayunamos en la habitación, y a las 5:30 empezamos a andar. Se nos “olvidan” mis bolsas de frutos secos y el desodorante en crema de Inés, que se había comprado uno roll on ayer cuando fuimos a comprar el desayuno.

Empezamos a andar de noche cerrada, viendo las estrellas, entre las que destaca la Vía Lactea, y alguna estrella fugaz, sin ninguna complicación física de momento. Nos vamos encontrando con más peregrinos, con visitas de la Santa Compaña cuando miramos hacia atrás; unos van más deprisa y nos adelantan, y otros más despacio y les adelantamos, lo cual nos indica que llevamos un ritmo normal. Uno de los que nos adelantan es Santos, que coincidimos con él en Sebrayo, pero no nos reconoce y pasa tan “deprisa” que no nos da tiempo a recordar su nombre y llamarle. Cuando amanece, para entretenernos en la marcha, comenzamos el concurso de canciones Silvio vs Aute.

A las 3 horas paramos en un bar a reponer fuerzas, porque además Inés se está resintiendo de los pies, y la parada nos sienta muy bien. Conforme nos acercamos a Pedrouzo, empezamos a ver publicidad de los albergues privados. Cabe destacar la publicidad del albergue Porta de Santiago, que nos desea buen camino en una grabación de voz. Vuelven las hortensias a decorar las casas y las flores a decorar el camino.

Llegamos a Pedrouzo sobre las 10 de la mañana, tras cuatro horas y media de caminata y 415 metros de desnivel. Miro por curiosidad el albergue de peregrinos y ya hay unas 20 personas esperando en la cola a que abran.

Buscamos pensión por si podemos no ir al Bule-Bic, pero está todo el pueblo hasta arriba y no queda una plaza. Nos llaman del Bule-Bic para confirmar, y les decimos que sí, pero que llegaremos sobre las 4, por si encontramos algo antes. Buscando habitación nos encontramos con uno de Valencia que va de apoyo con un par de parroquias, y charlamos un rato con él.

Al final no encontramos nada, así que decidimos ir al Bule-Bic. Hacemos algo de tiempo tomando una cerveza enfrente del albergue Porta de Santiago, donde saco una foto al cartel anunciador de las mejores fiestas de toda España, y vemos cómo van llegando peregrinos, entre los que destacan un grupo con la bandera de España y otro de orientales (japoneses, chinos, vietnamitas, coreanos o algo así). Al cabo del rato vemos que hay una discusión en la cola del albergue, y parece ser que es porque unos se quieren colar. Al rato vemos que los que se quieren colar son los de la bandera (típico).

Vamos a la pensión a dejar las cosas, aunque son las 12:30. La habitación es muy hermosa, espaciosa, con televisión de pantalla plana y muy buenas vistas. El baño es compartido, pero como resulta que aún no ha llegado casi nadie, está muy limpio, por lo que aprovechamos para ducharnos. Después nos vamos a tomar el aperitivo, porque Inés tiene mucha hambre, además de mucho sueño. Cuando estamos tomando el aperitivo vienen los chino/japoneses/coreanos/vietnamitas/tailandeses/tibetanos (y dos piedras) y resulta que son scouts.

El camino hasta aquí ha sido muy bonito y muy entretenido porque hemos caminado rodeados de gente. Hay un grupo grande de scouts y otro con una monjita.

Comemos en el Chewaka (Ah, no, Che4) ensalada mixta (con mucho atún) y pechugas de pollo (Inés) y pescado a la plancha (yo). Después a la pensión a dormir la siesta (laaaaaaaaaaaaargaaaa) y ver la televisión, y a las 7:30 salimos, tras un masaje a mis pies, para comprar el desayuno de mañana y tomar una cervecita antes de cenar. De camino vemos a un peregrino que viene todo maltrecho, y me viene a la cabeza una chica que vimos esta mañana con los pies vendados y betadine en sus dedos, y lo debía estar pasando fatal. Nos hace plantearnos el poder de la mente y el inmenso esfuerzo que hacen algunos por llegar a Santiago, no exento de excesivo sufrimiento, y nos planteamos, ¿merece la pena? En nuestra opinión tanto sufrimiento no es bueno, aunque sí es cierto que con el paso del tiempo lo que queda es la alegría de llegar a Santiago, y el sufrimiento se queda al margen. Claro, que seguramente ninguno de ellos ha tenido fascitis plantar.

Cuando llegamos a una placita me doy cuenta de que me he dejado la cámara de fotos en el hostal y vuelvo a por ella. En el ascensor me encuentro a un pibe un tanto extraño que va a subir también, y cuando le pregunto a qué piso va, me dice que no sabe y aprieta el quinto. Como la pensión sólo tiene 3 pisos, el ascensor no hace nada, y entonces me dice que recuerda que su piso era el último, así que les dejo a su borrachera y a él en el segundo (mi piso) y luego suben ellos (supongo). Una vez en la habitación, alarma, no está la cámara, pero la alarma dura poco, porque la tengo en el bolsito. No se lo digáis a Inés, que se va a reír de mí. ¡Carallo que despistao!, pobriño.

Cenamos en un restaurante del pueblo, premio a la seguridad en el trabajo, chipirones a la plancha muy salados, pulpo duro y muy picante y queso de Arzúa, que a mí me gusta, pero a Inés le parece muy suave. No ha sido una buena elección el sitio, pero en nuestra defensa diré que Pedrouzo ni tiene tascas ni bares de “toda la vida”, sino que se ve muy comercializado a costa del peregrino. Tras la cena, un licorcito, en copa de balón, bien surtido.

He sido declarado vencedor del concurso de canciones, lo que me exime de pagar la mariscada en Santiago para conmemorar nuestros 10 meses de proyecto (o lo que sea). ¡Ay, carallo!, ¡alma de cántaro!, que no tiene nada que ver.

A las 22:30 estamos en la pensión y con muchas ganas de llegar a Santiago. ¡Mañana va a ser un gran día! Luis se ha emocionado en algún momento sólo de pensarlo. Yo guardo los frutos secos que nos han puesto con los licorcitos, para tomarlos en la Plaza del Obradoiro viendo llegar a los peregrinos. Hemos hablado con Geli y también eso nos ha animado más si cabe.


Nos acostamos e intentamos dormir, pero entre la discoteca de debajo de la pensión, los nervios y, en mi caso, el lingotazo de orujo de café que me he tomado, no dormimos apenas nada.

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miércoles, 16 de septiembre de 2009

CAMINO DE SANTIAGO 2009. DÍA 14: ARZÚA - ARZÚA


20 de agosto de 2009

Nos levantamos sobre las 10, y el cielo está muy nublado. Cuando me fijo mejor, además llueve, por lo que la idea de bañarnos en el río Iso, al lado del albergue de Ribadiso, queda descartada. Aún así, como Inés se quiere probar para mañana, decidimos ir andando a Ribadiso. Antes de eso desayunamos donde María, zumo de naranja, tostadas y té verde (Inés) y batido de chocolate y tostadas (yo). Además María nos obsequia con un pastelito exquisito y unos pins de la repostería. Tras desayunar vamos a Ribadiso, pero pasamos antes por el albergue de Arzúa a ver cómo está. A las 11:30 está ya completo.

Vamos a Ribadiso, dando una considerable vuelta, porque como vamos en sentido contrario las señales no se siguen tan fácilmente. Llegamos a las 12:30 al albergue y hay una cola tremenda, posiblemente esté lleno también. Tomamos una cerveza en el bar de al lado del albergue (que no existía en el 2001, la última vez que pasé por aquí) viendo pasar peregrinos, y por lo menos ya no llueve.

Las moscas gallegas son más cojoneras que las de Burgos ;-) Tengo que acordarme de preguntar a mi padre cómo era esa canción…

En Ribadiso Inés se resiente un poco del pie, pero dice que nada le va a para ya. Caminante no hay camino, se hace camino al andar, aun con fascitis plantar (y cagalera). Llueve otra vez ¡y que no decaiga!

Volvemos de Ribadiso, ya compartiendo la ruta con otros peregrinos (que poco sitio tendrán para dormir en Arzúa) y comemos prontito en un restaurante de Arzúa para cenar pronto y así dormir y levantarnos mañana a las 5 para retomar el Camino. Comemos espagueti y merluza a la plancha (yo) y melón con jamón y churrasco (Inés). Después un licor y vuelta a la pensión a ver la televisión y activarnos un poco, para no dormirnos. Salimos a comprar algo para desayunar mañana, lo llevamos a la habitación, tomamos una cerveza en la plaza de la Quesera antes de ir a cenar y nos ponemos al día en llamadas telefónicas.

Esto ya se nos hace aburridísimo, ¡QUEREMOS ANDAR!

La plaza está muy animada y abarrotada de peregrinos con cervezas, chanclas y pies en las sillas. Luis dice que esto ya le huele a Santiago. ¡Venga a pasar raciones de pulpo! Seguimos sin tomarlo y ya vamos por el tercer día.

Vamos a cenar a un bar situado al lado del albergue de peregrinos, que tiene las paredes y el techo decorado con huellas de manos de peregrino, muy curioso y original, así nos metemos en ambiente antes del “retonno”, pero sólo hay una familia de peregrinos extranjeros. Esto puede ser por varios motivos, a saber.

1.- Es muy pronto para que los españoles cenen (20:00)
2.- Como está cerca del albergue, es posible que hayan comido aquí y ahora cenan en otro sitio.
3.- Los albergues privados dan cenas y así de paso hacen un poco más de negocio.
4.- Ninguna de las anteriores.

Cenamos ensalada mixta y filete con patatas los dos, muy rico, sobre todo el filete (la ensalada con demasiada conserva a mi gusto) y después vamos a tomar un licorcito y un vino dulce a la repostería de María.

Andamos ya con muchas ganas de volver al Camino estos dos últimos días. Al menos entraremos en Santiago andando y algo más ambientados. El cambio de planes no lo he encajado muy bien y necesito “resarcirme” por los dos.

Tomamos otro licorcito en el bar de la pensión y resulta que hay más peregrinos que donde hemos cenado. Rosa nos recomendó un buen sitio. Don Manuel está otra vez en la misma mesa, pero como parece que no va a haber la misma cena familiar que anoche, muy prudentemente se va.

Mañana competición de canciones, a ver quién se sabe más: Luis de Silvio vs Inés de Aute.

Hablamos un rato con Moncho, ya despidiéndonos de él, y nos comenta que D. Manuel es el párroco del pueblo. ¡Ay, ay, ay!, ¡Dios los cría y ellos se juntan!, así Luis tenía tanta empatía con él. Inés me quiere hacer cura… creo que para librarse de mí. Je je.

Vamos a la habitación a dormir, y pasamos otra noche amenizados por el tañido de las campanas, que cada cuarto de hora nos recuerdan que están ahí al lado.

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CAMINO DE SANTIAGO 2009. DÍA 13: LUGO - ARZÚA


19 de agosto de 2009

A las 8:30 nos ponemos en pie, nos vestimos y vamos a desayunar al bar de ayer, pero aún está cerrado y vamos a otro que también tienen tostadas y zumo de naranja natural. Desayunamos, damos la última vuelta por Lugo para buscar bancos donde sacar dinero y nos dirigimos a la estación de autobuses, compramos el billete para Arzúa y esperamos el autobús de las once escribiendo estas palabras:

Nos ha gustado mucho Lugo y parece que los pies van estando mejor. Hoy es el último día de Voltarén. ¡Hemos aguantado dos días sin comer pulpo! Y Luis se va encontrando mejor de lo suyo.

El viaje en autocar es muy tranquilo con bonitas vistas. Llegamos a Arzúa (me olvido en el autobús el pareo que compré en Luarca), buscamos la pensión, nos dan una habitación muy limpia y con un cuarto de baño muy completo, nos duchamos, llevamos la ropa sucia a una lavandería y volvemos al bar de la pensión a tomar una cervecita y a charlar un poco con los camareros, que se llaman Moncho y Carlos. Llamamos a Pedrouzo para reservar habitación en alguna pensión para pasado mañana, pero no hay sitio en ninguna. Sólo en una,que se llama Bule-Bic, nos dicen que no están seguros, y nos llamarán por la tarde para confirmar. Mientras estamos tomando la cerveza, llegan dos mujeres maduras a pedir habitación, pero ya no queda nada, ni aquí ni en todo Arzúa, según parece. Dicen que en el polideportivo hay sitio, aunque en el suelo, pero no tienen esterillas. El del bar les ofrece una esterilla, pero son tres (la otra está buscando habitación por otras pensiones), así que nosotros les ofrecemos las nuestras. Se emocionan ante eso y nosotros casi. Entramos a comer (nos habían dicho que se comía muy bien en esta pensión, pero tampoco es para tanto) y cuando estamos comiendo (ensalada de pasta y mejillones de primero y brocheta de pollo y pollo al horno de segundo) aparecen de nuevo las mujeres. Salimos a ofrecerles los aislantes, pero resulta que han encontrado sitio en una casa particular, así que nos despedimos con un emocionado “Ultreya”. Después de comer, unos licorcitos en la terracita del bar, con ataque de risa acerca de las zapatillas de Inés, que se pierden “solas” y siesta. La ventana del baño es de esas correderas que se abren hacia arriba, pero no se sujeta arriba, así que para dejarla abierta la sujetamos con el palo de Inés.

Tras despertarnos, muy activos por fin ¡ULTREYA! (y no me seáis mal pensados), vamos a la oficina de turismo y nos dicen que en Arzúa no hay más que ver que una exposición de fotos en una iglesia y una plaza con una estatua de “la quesera” (señora que hace quesos), que es el símbolo del pueblo. Como no han llamado desde la pensión Bule-Vic, les llamamos y nos dicen que tienen una doble con el baño compartido por 35 euros (qué informalidad). Vamos a ver la exposición, y aunque abre a las 7 y son las 7 y pico, está cerrada. Preguntamos donde sellan las credenciales con sello parroquial por la iglesia y nos dicen que alguien abrirá entre las 7 y las 9, así que esperamos tomando una cervecita en la terracita de un bar cercano viendo pasar a los peregrinos. Hablamos con un señor que se sienta en la mesa de al lado, que nos cuenta que se ha recorrido todo el mundo por trabajo, pero que nunca ha hecho el Camino (no es peregrino, sino que vive en Arzúa, aunque es de Vigo).

Al terminar la cerveza y la conversación vamos a recoger la ropa a la lavandería, la dejamos en la pensión, vemos la exposición (por fin abrieron), buscamos un bar donde se pueda ver el partido del Atlético de Madrid contra el Panathinaikos (previa de la Champions) y disfrutamos de la gloriosa victoria del Atleti por 2-3 en un bar con muy poco glamour y el aire acondicionado muy alto, pero era el único donde lo pudimos ver. Además, también nos toca soportar a Borja, un atlético de Arzúa un tanto pesado. Eso sí, nos presenta a María, que trabaja en una repostería y nos dice que tenemos que desayunar al día siguiente ahí. También se ofrece a llevarnos al día siguiente a Ribadiso, pero no sabemos si ir con él o no (puede ser muy fuerte aguantarle todo el día).

Nos da su teléfono y quiere el nuestro, pero le toreo y no se lo doy. Cenamos bocatas y cerveza, barato y consistente… ¡cómo está el pan en Galicia!

Durante dos horas me he convertido en una auténtica forofa del Atlético de Madrid, por no quitarle la ilusión al pobriño de Borja, que “sentía una conexión”. Hay que ver, de algo me ha servido estar cerca de ese equipo tantos años. ¡Pido perdón al Real Madrid!, qué carazo. Risas, muchas risas cómplices entre nosotros dos.

Cotilleamos la pastelería donde vamos a desayunar mañana, de camino al hostal, y nos tomamos el gin-tonic de costumbre cuando llegamos. Avisamos de que no vamos a desayunar y nos agradecen el “buen hacer”. La familia está muy unida y terminamos el gin-tonic viéndoles cenar “pan y pillao”. Nos dan a probar el queso de cabra… “sólo cabra”. Moncho es el padre de familia, dice que cierran a las 22:00, pero para los de casa a las 23:00… son las 23:45 y estoy escribiendo esto en directo.


Durante la cena acogen a D.Manuel y le dan de cenar. D.Manuel es una persona de unos 60 años, entrañable, pero que parece algo solo (puede ser viudo) que ha estado sentado en una mesa solo todo el tiempo, hablando de vez en cuando con los camareros y con la familia de éstos.

Más tarde de las 12 nos acostamos, y dormimos a ratos, despertados por las campanas de una iglesia que parece que está al lado de la ventana.

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