lunes, 26 de octubre de 2009

¿DERECHOS HUMANOS?



El artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ésa que la ONU aprobó en 1948, dice:

1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

En resumen, todos tenemos derecho a vivir en el país que queramos, y mucho más aún a visitarlo.

Parece que queda claro, pero al hilo de mi anterior entrada, lo que está claro es que no se cumple.

Nuestro amigo Theodore no podía salir “legalmente” de su país, porque no le quieren en ningún otro país. Llegó a Marruecos, y tuvo que estar escondiéndose de la policía marroquí, con el riesgo de que si le descubrían, le dejarán en medio de la nada sin ningún tipo de alimentos, a expensas del desierto y las alimañas (no sé ahora mismo si es más alimaña una hiena o los que piensan y permiten esto) y con unas probabilidades de muerte considerables.

Aquí en España somos más civilizados, le podríamos haber echado al mar, y sin embargo somos tan buenos que esperamos que se llene un avión de compatriotas suyos, y les dejamos en su país de origen. Allí no están a expensas del desierto, pero sufrirán la vergüenza del fracaso y, lo que es peor, se encontrarán de nuevo con el mismo panorama del que huían: hambre, subdesarrollo, falta de higiene y sanidad, muy pocas o nulas posibilidades de salir adelante. En definitiva, volverán a intentar venirse a Europa hasta que lo consigan, o ese sueño les venza. Y estarán otra vez expuestos a las mafias (ahí sí tengo claro que una hiena es mucho más civilizada que los indeseables que trafican con personas), y a perecer ahogados en el anonimato del naufragio de una patera más. ¿Somos mucho más civilizados?

Si lo fuéramos, no estaría la policía haciendo redadas continuamente en las estaciones de Chamartín, Plaza de Castilla, Nuevos Ministerios, Atocha y Sol, ni pidiendo papeles a toda persona de color que les da la gana, elaborando órdenes de expulsión a diestro y siniestro e impidiendo la libre circulación de personas (seres humanos, como tú y como yo) que lo único que quieren es un mísero trabajo con el que poder comer y ahorrar algo para salvar a sus familias (la mayoría están casados y con hijos, que viven en su país de origen) que no han tenido la misma suerte que ellos y necesitan su ayuda. Los españoles ya lo hicimos en la postguerra, y no se nos solía tratar como unos apestados.

Si además de incumplir los derechos humanos, no aprendemos de la historia, el futuro que dejamos a nuestro planeta no va a ser muy halagüeño precisamente.



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