Cuarenta años de regalo al mundo
cuarenta primaveras en flor
catorce mil seiscientos amaneceres (más o menos)
y las mismas puestas de sol
quinientas veintiuna lunas llenas (eso creo).
Números que no dicen gran cosa
porque sólo una primavera a tu lado
(aunque sólo fuera el inicio)
vale mucho más que mil yo solo,
un amanecer contigo
(varios he pasado mirándote mientras dormías
aunque ahora me parecen pocos)
vale más que el infinito
una luna llena a tu vera
(aunque sea picándonos con las fotos
como aquella mágica noche en la playa)
es mil veces más brillante
que la suma de las otras
por muchas lunas que sean.
Qué suerte tienen tus hijos
que te ven casi a diario
qué fortuna tus hermanas
que disfrutan a tu lado
qué gozo el de tus padres
cuando hace cuarenta años
dieron vida a una criatura
llena de luz y agasajos.
Y qué gracia tus amigos
disponen cuando estás cerca
de disfrutar la belleza
que te inunda a todas horas
belleza física aflora
y la interior se descubre
al poco de conocerte
y nadie evita quererte.
Felicidades a ti por haber nacido
y a los que te rodean por estar contigo.