19 de agosto de 2009
Nos ha gustado mucho Lugo y parece que los pies van estando mejor. Hoy es el último día de Voltarén. ¡Hemos aguantado dos días sin comer pulpo! Y Luis se va encontrando mejor de lo suyo.
El viaje en autocar es muy tranquilo con bonitas vistas. Llegamos a Arzúa (me olvido en el autobús el pareo que compré en Luarca), buscamos la pensión, nos dan una habitación muy limpia y con un cuarto de baño muy completo, nos duchamos, llevamos la ropa sucia a una lavandería y volvemos al bar de la pensión a tomar una cervecita y a charlar un poco con los camareros, que se llaman Moncho y Carlos. Llamamos a Pedrouzo para reservar habitación en alguna pensión para pasado mañana, pero no hay sitio en ninguna. Sólo en una,que se llama Bule-Bic, nos dicen que no están seguros, y nos llamarán por la tarde para confirmar. Mientras estamos tomando la cerveza, llegan dos mujeres maduras a pedir habitación, pero ya no queda nada, ni aquí ni en todo Arzúa, según parece. Dicen que en el polideportivo hay sitio, aunque en el suelo, pero no tienen esterillas. El del bar les ofrece una esterilla, pero son tres (la otra está buscando habitación por otras pensiones), así que nosotros les ofrecemos las nuestras. Se emocionan ante eso y nosotros casi. Entramos a comer (nos habían dicho que se comía muy bien en esta pensión, pero tampoco es para tanto) y cuando estamos comiendo (ensalada de pasta y mejillones de primero y brocheta de pollo y pollo al horno de segundo) aparecen de nuevo las mujeres. Salimos a ofrecerles los aislantes, pero resulta que han encontrado sitio en una casa particular, así que nos despedimos con un emocionado “Ultreya”. Después de comer, unos licorcitos en la terracita del bar, con ataque de risa acerca de las zapatillas de Inés, que se pierden “solas” y siesta. La ventana del baño es de esas correderas que se abren hacia arriba, pero no se sujeta arriba, así que para dejarla abierta la sujetamos con el palo de Inés.
Tras despertarnos, muy activos por fin ¡ULTREYA! (y no me seáis mal pensados), vamos a la oficina de turismo y nos dicen que en Arzúa no hay más que ver que una exposición de fotos en una iglesia y una plaza con una estatua de “la quesera” (señora que hace quesos), que es el símbolo del pueblo. Como no han llamado desde la pensión Bule-Vic, les llamamos y nos dicen que tienen una doble con el baño compartido por 35 euros (qué informalidad). Vamos a ver la exposición, y aunque abre a las 7 y son las 7 y pico, está cerrada. Preguntamos donde sellan las credenciales con sello parroquial por la iglesia y nos dicen que alguien abrirá entre las 7 y las 9, así que esperamos tomando una cervecita en la terracita de un bar cercano viendo pasar a los peregrinos. Hablamos con un señor que se sienta en la mesa de al lado, que nos cuenta que se ha recorrido todo el mundo por trabajo, pero que nunca ha hecho el Camino (no es peregrino, sino que vive en Arzúa, aunque es de Vigo).
Al terminar la cerveza y la conversación vamos a recoger la ropa a la lavandería, la dejamos en la pensión, vemos la exposición (por fin abrieron), buscamos un bar donde se pueda ver el partido del Atlético de Madrid contra el Panathinaikos (previa de la Champions) y disfrutamos de la gloriosa victoria del Atleti por 2-3 en un bar con muy poco glamour y el aire acondicionado muy alto, pero era el único donde lo pudimos ver. Además, también nos toca soportar a Borja, un atlético de Arzúa un tanto pesado. Eso sí, nos presenta a María, que trabaja en una repostería y nos dice que tenemos que desayunar al día siguiente ahí. También se ofrece a llevarnos al día siguiente a Ribadiso, pero no sabemos si ir con él o no (puede ser muy fuerte aguantarle todo el día).
Nos da su teléfono y quiere el nuestro, pero le toreo y no se lo doy. Cenamos bocatas y cerveza, barato y consistente… ¡cómo está el pan en Galicia!
Durante dos horas me he convertido en una auténtica forofa del Atlético de Madrid, por no quitarle la ilusión al pobriño de Borja, que “sentía una conexión”. Hay que ver, de algo me ha servido estar cerca de ese equipo tantos años. ¡Pido perdón al Real Madrid!, qué carazo. Risas, muchas risas cómplices entre nosotros dos.
Durante la cena acogen a D.Manuel y le dan de cenar. D.Manuel es una persona de unos 60 años, entrañable, pero que parece algo solo (puede ser viudo) que ha estado sentado en una mesa solo todo el tiempo, hablando de vez en cuando con los camareros y con la familia de éstos.
Más tarde de las 12 nos acostamos, y dormimos a ratos, despertados por las campanas de una iglesia que parece que está al lado de la ventana.
Ver fotos
1 comentario:
Hola luis buenos dias,soy el responsable de pension bulebic, bulevic)me encanta q escriban sobre nosotros tanto lo bueno como lo malo de lo malo se aprende, pero q informalidad por que? por cobrar 35€ espero q me digas cual es la informalidad si es el precio lo mejor q puedes hacer es dormir en los albergues tanto publicos como privados son mas varatos. te contaria mil anecdotas delas reservas q hay gente para todo...
espero q seas mejor atendido la prosima vez y q tambien te digo q primero ahy q conocer y luego criticar q es muy facil hablar desde el punto de vista tuyo pero no del nuestro.. te puedo decir q le doy alojamiento a mas de 1000 peregrinos al año y falta la primera queja por dormir.. solo decirte q muchas veces hay q morderse la lengua y apandar con lo q te ofrecen si te interesa bien y sino a dormir donde se pueda..
saludos y me alegro de q llegaras a santiago
Publicar un comentario