Hoy pensaba escribir sobre la boda de Pilar, el fin de semana que estuve en Barcelona, las experiencias vividas y lo bien que lo pasé, pero he leído en el periódico un titular que ha cambiado mis planes de escritura.
El titular dice: "El mundo gasta 200 veces más en armas que en luchar contra el hambre". Y no es que me haya sorprendido la noticia, porque es algo que ya suponía (no esta estadística tan cruel, pero sí a grosso modo), pero ha sido como una nueva puñalada que las noticias asestan a mi mente.
Está claro que a la mayoría de la población, no preocupa nada el hecho de que la gente se muera de hambre, y sin embargo sí preocupa pertrecharse contra un enemigo, en muchos casos imaginado.
Ahora diréis. No, qué va, eso son los gobiernos, y sobre todo los de Estados Unidos, que están obsesionados con ese tema. Y sí, indudablemente, gran parte de la culpa de eso la tienen los gobiernos, y seguramente nadie tanta como el de los Estados Unidos, pero intentaré localizar el problema.
Pensemos qué pasaría si en nuestra comunidad de vecinos, supiéramos que los del bajo tienen goteras, los del primero las ventanas rotas, los del segundo pasan hambre, los del tercero tienen SIDA, y los del quinto (nosotros vivimos en el cuarto), dicen que han salido de la cárcel hace un par de meses acusados de robos diversos en casas. ¿Qué haríamos primero, preocuparnos de que los vecinos de abajo vivieran de una forma digna, o poner la alarma para que los del quinto no entraran a robar? (la respuesta la podéis poner en los comentarios, jeje).
El problema es que la alarma de los países son las armas (el parecido de ambas palabras no es casual), y por eso sucede que los países se preocupan más de las amenazas que de las necesidades de los demás. Y cuando nos dejamos manipular y nos creemos que estamos amenazados (antes por los rusos, luego por los islamistas, después serán los chinos, y quién sabe si un día por los delfines), nos parece normal que se gaste tanto dinero en armamento, y nadie se preocupe de que mueran cien mil personas de hambre al día, o que no exista un día donde no haya guerra en alguna parte el mundo.
Esto es lo que me duele de este mundo; lo que me deprime, me causa tristeza ansiedad… me hace considerarme un fracasado a veces. Pero no me puedo quedar con los brazos cruzados viendo cómo los poderosos hacen las cosas a su antojo, y no puedo dejarme llevar por la comodidad, ni pensar que por mucho que haga, no se conseguirá nada. Puede ser una gota en el océano, pero si la gota es de detergente concentrado (no voy a hacer publicidad de ninguno), limpiará mucho alrededor, así que gota a gota, hay que seguir luchando. Escribiendo en este blog, con las acciones del 0’7, ayudando a los inmigrantes que vienen… como sea, cualquier acción a favor de un mundo más justo, es un paso adelante para que este mundo, sea cada vez más humano… y si todos los que pensamos que esto debe cambiar nos ponemos manos a la obra, seremos muchas gotas que, quién sabe, a lo mejor podremos limpiar el océano.
1 comentario:
Todos debemos poner gotas, yo creo que no es difícil el hacerlo día a día, y no es necesario cruzar fronteras para ello... el dolor y la necesidad está en nuestra puerta..yo no renuncio al poder dar una sonrisa, una mano, una opinión, para ello...
Todos y cada uno de los días que vivimos tienen importancia...y hagamos con ello una costumbre, una necesdad de sentirnos bien..y al poder ser, que las gotas, sean repartidas con estos cuenta gotas, como los de los medicamentos, así nunca caerá una sola... besos mimosos
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