jueves, 24 de junio de 2010

Paseos por mi vida (I)


Estos días me da por pasear bastante, cuando voy a casa de mi madre, la vuelta a mi casa la suelo hacer andando, y con esos paseos rememoro parte de mi vida, recuerdos que llegan a mi mente y se van depositando entre sonrisas.

Según la ruta que me dé por tomar, me vienen unas u otras evocaciones.

Puedo ir, como hice las primeras veces o cuando voy con prisa, ya que es el camino más corto, por la calle Alcalá hasta la confluencia con Goya, luego sigo la calle Goya hasta Colón, ahí subo Génova hasta Alonso Martínez, giro a la derecha por Santa Bárbara, continúo por San Andrés y tras cruzar Fuencarral camino por San Joaquín hasta llegar a la Plaza de San Ildefonso, donde giro a la izquierda por La Corredera Baja de San Pablo, hasta llegar al cruce con Pez, calle que continúo hasta el final, donde tomo san Bernardo a la izquierda hasta Antonio Grilo, calle que me deja en el pasadizo que lleva a mi portal.

En este camino me vienen recuerdos del primer pub que pisé en Madrid, con 16 años, un piano pub (en sus tiempos) en la calle Castelló (creo) que me encantó y que vi hace unos días al pasar, pero por la hora que era estaba cerrado. Tengo que volver algún día y ver si aún conserva el aspecto de hace casi treinta años.

Recuerdo también mi primer amor, Rosa Mari, que vivía en una calle por el metro de El Carmen, y mis paseos por la calle Siena con mi por entonces amigo/hermano Fernando Castro, buscando a ver si la casualidad o lo que fuera me hacía cruzarme con ella. Pero la casualidad es a veces muy caprichosa y, en cierto modo, traidora, y me la encontré el único día que iba llorando, debido a alguna trastada que hice y que me pillaron, con el consiguiente aviso a mis padres.

El paso por Génova me recuerda mis tiempos en los que estudié COU, en una academia que se llamaba Mirasierra y está (porque creo que aún existe) en Génova, 7. Después de 12 años en un colegio de curas (colegio y curas a los que guardo un cariño tremendo), sólo para chicos, me voy a una academia mixta, donde no había tanto control. Fue un año totalmente distinto a todo, de mis mejores años de estudiante, si no el mejor. Ya no había evaluaciones, sino exámenes trimestrales, y en el primer trimestre suspendí 7 de 7 (¡pleno!). Obviamente mis padres fueron a hablar con los profesores, y ya daban por hecho que repetiría COU, pero estuve a punto de aprobar todo en junio, si no llega a ser por la filosofía, que me encantaba leerla, pero no estudiarla. En septiembre aprobé (bueno, en julio, porque hacían una recuperación en ese mes para que luego nos preparáramos mejor la selectividad), y la selectividad también, y con cierta nota (gracias a mi sobresaliente en inglés, del cual hay que hacer mención aparte).

Bueno, ahora voy a hablar de mi sobresaliente en inglés de COU. La verdad es que yo tenía un profesor particular y buen nivel, pero según las notas, el primer parcial estaba suspendido, el segundo aprobado y en el tercero creo recordar que saqué un notable. A final de curso aparece una lista en el tablón de anuncios, y un cartel que decía que los que estaban en esa lista, podían presentarse a un examen de conversación , para subir la nota a sobresaliente. Obviamente, yo no estaba en esa lista, pero la casualidad (que no siempre nos juega malas pasadas como la que me jugó con Rosa Mari), quiso que cuando estaba leyendo eso apareciera el profesor de inglés. Ese día debía estar yo en plan vacilón, así que le dije que si yo no estaba en esa lista. Él me preguntó por mis notas y le contesté que primer parcial suspenso, segundo aprobado, pero que en el tercero había sacado un notable. Para mi sorpresa, mira el profesor las notas y me dice que en la recuperación del primer parcial había sacado un 8.1, y que bueno, que me presentara al examen. El examen fue en un piano pub de la calle de Alcalá, entre la Plaza de la Independecia y Cibeles, que se llamaba (ya no existe, con gran pena para mí, por que le cogí mucho cariño) Sportman. Y saqué sobresaliente. Para los mal pensados, en todo momento de la conversación con el profesor estuvimos en un sitio público. :-P

Y los últimos recuerdos que me vienen por este paseo, son cuando llego a la Corredera de San Pablo y a la calle del Pez, ya que ahí estuve en mi segunda independencia. Son tantos y tan diversos, que quizás ponga otra entrada dedicados a ellos, pero sería después de terminar el resto de los paseos por mi vida, ya que son más recientes, y los otros se remontan a cuando yo tenía pelo.






1 comentario:

Anónimo dijo...

Estimado caballero:
Es mi ilusión animarle a seguir los artículos que iremos publicando en mi humilde blog acerca de la triste situación económica en la que nos hallamos inmersos y la forma torticera en que los funcionarios están siendo usados a modo de cabeza de turco de la crisis.
En este artículo de carácter económico exponemos y comentamos los últimos datos del paro. Es de sobra conocido que para enfrentarse a un problema antes es condición previa conocerlo. Es nuestra humilde intención esclarecer a aquellos interesados en la materia algunas claves de la siempre farragosa economía.
Un saludo afectuoso desde tierras canarias.