Por fin he encontrado la clave
hay que transformar el dolor en amor
Que cada lágrima se convierta en semilla
que germine en un recuerdo tan dichoso
como todas las veces que tus ojos
me pedían, a pesar de los sollozos
otro intento de salvar nuestra utopía.
Cada punzada en el corazón, una salida
que me dé otra oportunidad de no perderte
que comprendas lo que yo llegué a quererte
y a pesar de que cayera de tu mente
lo podamos conservar en nuestras vidas.
Cada suspiro un estandarte
que proclame a los vientos lo que siento
que inunde de paz mis sufrimientos
y convierta la agonía en el misterio
que es, a pesar de todo, amarte.
Cada reproche que me hiciste, una llave
que descubra tu aflicción por verme triste
y olvide mi temor al dejar libres
esos sueños e ilusiones que fundiste
cuando el lazo que nos unía recortaste.
Cada minuto que me faltas, un minuto de presencia
que tu imagen no se borre de mi alma
ni marchite para siempre la esperanza
de soñar que quizás haya un mañana
donde el cielo se abrace con la tierra.
Cada silencio que percibo, un acorde
que aunque a veces me parezca disonante
he de afinar, con cariño y con arte
si quiero en el futuro conectarte
y volver a esa amistad que hoy se esconde.
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