jueves, 15 de diciembre de 2011

Lotería de Navidad


22 de diciembre, día de la Lotería de Navidad. Día de ilusiones, esperanzas... y como mucho, reintegros y premios menores. Pero bueno, hasta que llegue el 22, podemos empezar a soñar.

La verdad es que no sé cuánto es el gordo, pero si me tocaran, por ejemplo, 300 000 euros, me daría para comprarme un ático en el centro, que pongamos que me cueste doscientos mil, para donar cincuenta mil a unas cuantas ONG's, y con los otros cincuenta mil euros que me quedaran. daría diez mil a cada uno de mis hermanos y otros diez mil a mi madre, con lo cual me quedan 20 000 euros del vellón (joe, cómo se va el dinero).

Claro, que teniendo en cuenta que ya el alquiler de la casa desaparece, porque tengo un maravilloso ático, son seiscientos euros que me ahorro al mes (quinientos contando comunidad y gastos similares), con lo que podría vivir más desahogado, por lo que me haría un viajecito.

Lo mismo pido excedencia durante un año y me doy la vuelta al mundo, o aprovecho y me voy a India los quince días que me quedan de vacaciones este año (que con la costumbre que tengo yo de viajar, en ningún caso a hoteles de lujo, me saldría por dos mil euros máximo). También puedo irme al Kilimanjaro, un viaje que tengo pendiente, algo más caro, pero que nunca superaría los 5000 euros. O vuelvo a Perú a visitar el norte del país y la selva, o a Brasil, quizás a El Salvador, que no quiero morir sin visitar la tumba de Monseñor Romero. Además por el hemisferio Sur ahora es verano, así que la Antártida, si es posible, podría ser otro destino. Sí, ya sé que eso es carísimo, pero como he donado cincuenta mil euros a ONG's, mi conciencia se ha limpiado un poco y me lo puedo permitir (paradojas de la vida).

Por eso mismo queda desechado Rusia, Escandinavia, Alaska y zonas así. El dinero es para pasarlo bien, no para quedarse helado de frío a treinta grados bajo cero sin ver el sol un puñetero día de las vacaciones, aprovechémoslo en cosas más placenteras, y ya veremos a las suecas en verano, si aún me queda algo del premio.

Pues nada, ya he organizado mi futuro cuando me toque la lotería de Navidad, es como el cuento de la lechera, pero con la ventaja de que no tengo ni cántaros de leche (digamos que poseo una vaca flaca y sabiendo que morirá el 22 de diciembre), pero si ese día resucita y en vez de leche me da miles de euros, sorpresa que me llevo.

En fin, cuántos sueños... qué mierda de sueños. Nada de esto se puede comparar a que ella (y cuando digo ella no me refiero a la puta vaca precisamente) se enamorara de mí... cambiaba todo esto (y muchas más cosas), por estar con ella.


P.D.- Claro, que si ya suceden las dos cosas y nos vamos juntos de viaje a Australia, sería la leche.

P.D.2.- Pero al final, como siempre, ni lo uno, ni lo otro. Al menos me queda la salud, y los mejores amigos que se puedan tener. :-)



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