viernes, 6 de agosto de 2010

En defensa de las tradiciones



Van diciendo por ahí los que defienden las corridas de toros que es una tradición de hace muchos años, que es arte, y que genera muchos puestos de trabajo.

Vamos a suponer que tengan razón, y entonces vamos a defender todas las tradiciones que sean similares.

Empecemos por la tradición de la pena de muerte, en este caso a los humanos. Es una tradición que ha estado vigente en España desde tiempos inmemoriales (antes que los toros incluso) hasta hace relativamente poco, con la llegada de la democracia moderna. Una tradición que ha tenido, curiosamente al igual que los toros, muchas maneras de desarrollarse. Lapidación, garrote Vil, horca, fusilamiento, crucifixión, silla eléctrica, decapitación, inyección letal, etc. Iba a poner alguna reseña de cada método, para equipararlo con las corridas de toros, pero se me ha puesto muy mal cuerpo, así que me ahorro el mal trago, y de paso lo ahorro a los lectores (ya lo va a hacer Javier Krahe en la canción adjunta con su gran ironía y sentido del humor). Pero cualquiera de los métodos, visto desde el punto de vista de una persona lo suficientemente enferma o cruel (o sencillamente descerebrada), puede ser considerado un arte según lo bien que se realice, y está claro que se generan puestos de trabajo para su ejecución.

Otra tradición que estaba (espero) bastante arraigada, sobre todo en el Levante español, era la de enterrar pavos en la tierra, a la altura del cuello, dejándoles sólo la cabeza fuera, y desde cierta distancia lanzarles unos discos, que tarde o temprano acababan degollando al pavo. Una fiesta también con mucho colorido, que unía a todo el pueblo alrededor de la misma, y que aparte de los puestos de trabajo que generaba para la cría de los pavos, la preparación del escenario, y la posterior limpieza, movía mucho dinero debido a las apuestas que se realizaban. Y era también un arte el método de lanzar el disco, en sus distintas suertes, bien en tiro parabólico que cayera poco antes del pavo, para evitar que el rozamiento con el suelo le hiciera perder velocidad, bien en tiro rasante, pero con fuerza, evitando que al botar el disco en el suelo, se elevara por encima de la cabeza del pavo, dejando a éste intacto (pero igual de acojonado).

Siguiendo con las tradiciones de nuestro acervo cultural, no podemos olvidar las milenarias peleas de gallos (o de perros), que durante tanto tiempo se han estado realizando por todo el mundo, y aunque ya prohibidas (¿qué tienen los gallos que no tengan los toros?), por desgracia hay lugares donde se siguen cometiendo estas infamias. No voy a explicar mucho de esto, pero consistía en poner dos gallos, o perros, en un lugar adecuado, y debidamente protegido para que no escaparan (parecido a una plaza de toros, pero en pequeñito), con el fin de que se pelearan, hasta que uno de ellos moría, o no podía más. Como los duelos de la edad media (otra tradición que podríamos retomar, ya puestos), pero como los gallos y los perros no hablan (y además están adiestrados para luchar a muerte), no se podían rendir. Qué decir d los puestos de trabajo que genera esto (el adiestramiento de los animalitos, la construcción del “ring”, la limpieza de las instalaciones, los que vigilan para que la policía no les vea...) y el dinero que mueve con las apuestas ilegales… una millonada.

Y qué contar de una de las tradiciones más antiguas que han existido (y existen, mal que nos pese a mucha gente), que es el no dejar que la mujer trabaje, ponerla en un segundo plano, maltratarla, negarle el placer (la ablación de clítoris es otra tradición en algunos países que aquí en España ponemos en grito en el cielo, pero que ellos se podrían defender igualmente diciendo que es una tradición suya). El machismo ha sido tradición en España (y en el mundo) durante muchos años y aún sigue siendo en algunos países, y también en ciertos pueblos de España (no tan lejanos ni perdidos), o incluso en algunas familias, viviendo en la misma capital de España.

Y podría segur con tradiciones; las guerras son una tradición en nuestro mundo, a tenor de lo que nos cuenta la historia, al igual que la invasión de países en una tradición en los Estados Unidos, o cambiando radicalmente de punto de vista, el cosechar a mano y arar con arado y burro ha sido una tradición desde la prehistoria hasta que llegaron los tractores y cosechadoras, y mira que generaba eso puestos de trabajo; ahora un tractor ara con una sola persona, lo que antes era arado por diez.

Y no sigo, porque con estos ejemplos es más que suficiente para explicar al personal (otra cosa es que lo entienda) que no porque una cosa sea tradicional tiene que ser conservada, ni defendida a capa y espada, que el maltrato animal debe ser erradicado YA de nuestro estado, al igual que se erradicó la pena de muerte en su momento, y que si logramos una sana convivencia con la Madre Naturaleza, este mundo nos irá mucho mejor.

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