lunes, 27 de julio de 2009

La mala hierba


Tengo en mi jardinera un cactus estupendo, de verdes ramas, que alegra la ventana de habitación.

Pero de repente empezó a crecer, sin pedir permiso, otra planta. Tenía un tallo delgado del que rápidamente crecieron otras ramas, y en breve espacio de tiempo, una florecillas blancas muy pequeñas, aunque realmente bonitas. Ahora tengo dos plantas preciosas en mi jardinera, pero una de ellas es una “mala hierba”, según me dijeron.

¿Y por qué se la considera una mala hierba?, ¿Porque no se sabe qué planta es?, ¿porque ha crecido sin pedir permiso?, ¿porque la jardinera es para el cactus y no quiere compartir espacio? Si hubiera arrancado la mala hierba cuando crecía, ahora tendía un cactus solamente, pero al haberla dajado crecer, haberla regado, cuidado y hablado, ahora tengo una ventana muy alegre, con dos plantas que me animan cada vez que las miro. Y el cactus no se ha resentido de nada, es más, puyeden ser imaginaciones mías, pero desde que está su compañera, me parece que crece con más alegría… ¿será porque ahora lo riego más?

Pues bien, algo parecido pasa con las personas y ciertas leyes excluyentes, ¿por qué los que vienen de lejos, los desconocidos, son considerados ilegales y cuando se puede los arrancan de “nuestra” tierra y los devuelven a la “suya”, ¿no sería mejor admitirles, mimarles, darles de comer (regarles) con el fin de compartir todos los recursos de este mundo, y no echarles a la “basura”, donde no tienen nada? Porque también deberíamos recordar que la “basura” donde les echamos la hemos creado nosotros con nuestra explotación de recursos y nuestras “limosnas” interesadas.




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