jueves, 29 de mayo de 2008

El tren de la vida

Un sacerdote amigo mío y al que quiero un montón (como a tod@s mis amig@s), comenta sobre un grupo, llamado Acoger y Compartir , (grupo que recomiendo a creyentes -o no creyentes incluso- que se cuestionan acerca de la vida y buscan algo diferente de lo que nos ofrece la Iglesia institucional hoy en día) que realiza la "Pastoral del autobús". Es decir, uno entra en el grupo cuando quiere, está las estaciones que le apetezca, y se baja cuando desee, y nadie le va a preguntar porqué viene, por qué se va, ni por qué vuelve, en el caso de que quiera coger de nuevo el "autobús".

Ahora que tengo un blog y tengo que rellenarlo, me da por pensar y todo, y he extrapolado el tema del autobús a mi vida. Y para no plagiar a José Miguel la idea del todo (como hizo Rusia en el último festival de Eurovisión con la canción "Wild world", de Cat Stevens -1970-), he cambiado el autobús por el tren.

Y puede que mi vida sea como un viaje en tren, tiene un punto de inicio (el vientre de mi madre), una estación de partida (mi niñez), y un viaje hasta que llegue el destino (mi muerte, esperemos que dentro de muchos años). Y a lo largo de ese viaje, se suben y se bajan todo tipo de personas. Unas lo hacen sigilosamente, y cuando se bajan, apenas me he dado cuenta de que han estado sentadas (o de pie incluso) en un vagón de mi vida. Otras llegaron y destrozaron los asientos, los rasgaron con una navaja y costó mucho tiempo que volvieran a su sitio (incluso ciertos asientos de mi vida siguen rasgados). Y también hay quien no sale del vagón donde está el bar, y sólo se sube al tren cuando hay juerga y cachondeo. Y por último, hubo quien llegó a mi vida, arregló las butacas que pudo, limpió los vagones y dejó todo reluciente como mi calva... pero yo soy un tanto ácrata, y necesito cierto desorden y "suciedad" por lo que ese viaje era imposible...

Hay personas que siguen en el tren desde hace muchos años, aunque a veces algunas parece que juegan al escondite entre los asientos y cuesta trabajo verles, pero un día aparecen y sabes que siempre han estado ahí. Determinados pasajeros se han apeado, pero sé que están en alguna parada esperando que el tren pase por ahí para subirse de nuevo. Cierta gente lleva muchos kilómetros recorridos conmigo. Otr@s se han subido hace poco (incluso algun@ con cierta algarabía muy divertida), y espero disfrutar muchos kilómetros con ell@s. Hay quien está en un tren cercano, siguiendo caminos muy parecidos, y a quien saludo cada vez que ambos trenes se cruzan, y, desgraciadamente, también sé de personas que jamás se volverán a subir a este tren, bien porque ya terminaron su viaje, bien porque cogieron uno que llevaba caminos muy distintos, aunque como la tierra es redonda, quién sabe si algún día se volverán a cruzar nuestros caminos...

Pero al fin y al cabo, el tren lo conduzco yo, por lo que soy el que elijo el camino a tomar en cada cruce de vías, el que paro en la estación el tiempo que me apetece (e incluso en medio del camino, por qué no), el que de vez en cuando se declara en huelga y no avanza, el que controla la velocidad del viaje, en teoría dependiendo de los accidentes geográficos por los que me muevo, y el que hace que en ocasiones el tren descarrile, generalmente por exceso de velocidad (espero no llevarme por medio a los pasajeros). Intentaré a partir de ahora evitar las huelgas y los descarrilamientos, y llevar siempre una velocidad acorde con las circunstancias, pero no prometo nada, recordad que no tengo carnet de conducir...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Siéntete afortunado, hay poca gente que siga teniendo los mandos de su vida... eso ya dice mucho..y que sea asi por siempre..no importa lo del carnet, el caso es que tú lo lleves...será un placer pasar por él.de la forma qe sea y corresponda.en el bar no estaré eso seguro...muaaacc y mimos
Rocio

isabel dijo...

¿Y quién es el revisor? ¿cobrás algún peaje a los que se suben a tu tren o es a cambio de nada? ¿puede subir cualquiera?.....

Unknown dijo...

Mi tren es ácrata como yo, el único peaje que aconsejo es la amistad y el cariño... pero si aún así no lo llevan consigo, pueden subir de cualquier forma, quizás lo encuentren dentro del tren y cuando salgan ya lo llevarán dentro...