Ya somos mayorcitos, tenemos uso de razón, dos dedos de frente (al menos eso se supone) y tenemos la capacidad de discernir lo que nos viene bien y lo que nos viene mal (otra cosa es que lo hagamos).
Y sobre todo, tenemos el derecho (es más, yo diría que por nuestra naturaleza, la obligación) de equivocarnos de vez en cuando.
Pero de los errores se aprende.
A todo esto, feliz año nuevo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario